LuzMadrid 2026

El Ayuntamiento de Madrid ha retomado, tres años después de su segunda edición y sin explicar por qué el retraso, el festival LuzMadrid que creó en 2021 para promocionar la declaración del llamado Paisaje de la Luz como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Las instalaciones lumínicas se han podido visitar solo durante tres noches, las del 12, el 13 y el 14 de marzo, pero a los responsables de Cultura el Ayuntamiento de Madrid, con Marta Rivera de la Cruz a su cabeza, no les duele el millón de euros largo (según mi cálculo) invertido en poner y quitar «lámparas high-tech» para que quienes quieran hacer la gincana a través de determinados enclaves de la ciudad se hagan selfis.

La concejala definió este periplo como un «paseo por el arte contemporáneo». Pero arte, lo que se dice arte, encontramos poco. Se trata más bien de una clara manifestación de una política «cultural» concebida como promoción turística y apoyada en el evento efímero y superficial.

Madrid Destino, brazo empresarial del Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte, se lo puede permitir, sí. Con un presupuesto para 2026 de algo más de 150 millones de euros (no lo encontrarán en su web, en la que los últimos datos financieros son de 2024, ¡olé!, sino en los presupuestos municipales), esto es casi moco de pavo. Mas, a pesar del éxito de público (el Ayuntamiento afirma que 110.000 personas han contemplado alguna de las instalaciones), la escasa altura artística de los proyectos, varios de los cuales no han sido creados para estos entornos específicos y están ya muy vistos, no justifica las elevadas cantidades que se han pagado.

No tengo nada en contra de las instalaciones lumínicas y entiendo su atractivo para un público no familiarizado con el arte contemporáneo. Pero precisamente esa capacidad debería ser aprovechada para acercarlo a artistas que sí tienen algo que comunicar o algo con lo que enriquecer nuestra experiencia plástica más allá de los efectismos. Es muy frecuente en los festivales de arte lumínico, que están muy de moda, privilegiar las intervenciones que tienen más de ornamental y de lúdico que de artístico, realizadas por diseñadores, escenógrafos, ex-grafiteros o ingenieros que se han subido a la ola de los encargos públicos generosamente remunerados, y comercializadas, como verán, por empresas productoras.

Y se puede hacer de otra manera, mejor. Quiero proponer como ejemplo de ello la celebración reciente de Cáceres Contemporánea, un comparativamente modesto conjunto de instalaciones de artistas españoles que, aunque tuviera también de fondo un propósito turístico, le daba muchas vueltas a LuzMadrid por su criterio, su calidad, su programa de mediación, su coste y su duración (29 de octubre al 16 de diciembre de 2025). Les ofreceré en primer lugar los datos económicos sobre LuzMadrid, rescatados de la Plataforma de Contratación del Sector Público, y luego los compararé con los del proyecto cacereño.

LuzMadrid 2026
Collective Scale, en la Plaza de la Villa. LuzMadrid 2026
  • Coordinación: Delia Piccirilli se ha embolsado nada menos que 235.950 € a través de su empresa Ciudadano Kien Proyectos Artísticos SL. por esta selección de quince instalaciones -y cuatro de ellas son contribución de diferentes escuelas de diseño- que tira en buena parte de obras ya existentes. A eso hay que sumar 17.789 € que cobró previamente por el anteproyecto. Es ciertamente la cantidad más escandalosa en todo el gasto relacionado con el festival y algún día habrá que hacer la cuenta de lo que esta mujer lleva cobrado del Ayuntamiento de Madrid en cabalgatas y celebraciones varias.
  • Madrid Produce Scenics and Designs (Giuliano de Andrade, administrador único) es la empresa encargada de los montajes y del «refuerzo» en la coordinación y la producción. Por lo general se dedica a los espectáculos musicales, con querencia por la pesadilla inmersiva. Los dos lotes de su contrato suman 136.215 €.
  • Ya en el capítulo «artístico», lo más caro ha sido la adaptación de Nadar la noche, de Cédric Le Borgne, al Puente de la Presa nº8 en Madrid Río. El contrato fue adjudicado por 90.750 €. a Sneo Mestizaje Projects S.L., que es la productora y que es más conocida en el mundo de la danza. ¿Cómo cobrará el artista? Le Borgne ha paseado sus figuras y sus peces flotantes por los cielos de no sé cuántas ciudades, entre ellas Zaragoza. Y, en Madrid, participó ya en la Luna de Octubre de 2017.
  • Una cantidad muy similar, 90.100 €, es la que hemos pagado por Firmamento, del estudio Quiet Ensemble (Fabio di Salvo y Bernardo Vercelli, con orientación claramente comercial) en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles: Se considera obra original pero se parece mucho a esta otra.
  • El tercero en el podio es Gonzalo Borondo, cuya instalación Redentora en la Glorieta de San Víctor nos ha costado 78.650 €.
  • Le sigue Rafael Lozano Hemmer, con una instalación preexistente, Deriva térmica, en Frontón Beti Jai, a razón de 68.000 €, de la que ha hecho no sé ya cuántas variantes. Este mexicano es, de los participantes, el más integrado en el circuito artístico internacional.
  • Studio Animal (estudio de diseño especializado en interiorismo y arquitectura efímera) y CaboSanRoque (Laia Torrents y Roger Aixut, artistas sonoros) han cobrado 66.550 € a través de la empresa Parabrisa, S.C.P., vinculada según creo a CaboSanRoque, por la adaptación de la instalación preexistente Transit en la Nave de Terneras, Centro Cultural Casa de Reloj.
  • Luz Interruptus, colectivo anónimo que dice tener espíritu de guerrilla, es un habitual en estos saraos luminosos del Ayuntamiento: han participado en Luna de Octubre, La Noche en Blanco, el Centenario de la Plaza Mayor… y repiten en LuzMadrid. Por la instalación Paisajes tendidos, en la pista de patinaje de Madrid Río, han percibido 65.340 €. El intermediario es en esta ocasión Burna Visual Art S.L. (de Susana Sánchez Iglesias, que tiene una empresa de artes gráficas, y que ya ha facturado en otras ocasiones los encargos al colectivo).
  • Más baratita, 34.720 €, ha sido la adaptación a la Nave 17 de Matadero de Cluster, instalación de Playmodes (Eloi Maduell y Santi Vilanova). El adjudicatario es de nuevo una empresa, Brava Performing Arts S.L. (Jaume Grau Franquesa y Maria Ignacia Delpiano), dedicada a las «actividades de ocio y/o culturales», y a la «compra, venta y alquiler de las mismas». Playmodes fue seleccionado ya en la primera edición del festival, en 2021.
  • La adaptación al IES Cervantes de Soleil nuit Persée, de Sébastien Lefèvre fue adjudicada a Le Pilote Productions, empresa que lo mismo te organiza un concierto que te monta un show (la lleva un señor que además es dueño de una inmobiliaria). 31.191 €. También esta instalación ha circulado por doquier.
  • Relativamente conocido en el contexto artístico es Joanie Lemercier (hizo una exposición en la Fundación Telefónica), que ha adaptado a el Complejo Cultural el Águila, por 27.802 €., su obra . Blueprint.
  • Y aún otra adaptación: la de Flux, de Collectif Scale, a la Plaza de la Villa, por 19.000 €. El colectivo califica la obra como «muy solicitada» y afirman haberla llevado por todo el mundo, integrándola en escenarios para conciertos y en eventos artísticos.
  • Finalmente, creo que E.T.E.R.N.A., el videomapping en la Casa del Reloj creado por Camille Gross (especializada en videomapping floreado) y Olivier Magermans, forma parte también de la «selección oficial» pero no encuentro la licitación. Quizá haya sido costeada por la empresa estatal china Hisense, fabricante de electrodomésticos, que se cita como patrocinadora del festival. Tampoco he encotrado el convenio en el que el Ayuntamiento debería haber rubricado esta colaboración.

Hay además entidades que se han sumado el festival como CentroCentro, donde Javier Moreno (contrabajista y compositor), escenificó Terra, obra de jazz contemporáneo y multidisciplinar para trío de cuerda, bandoneón y videomapping, con una remuneración de 3.850 € (que no está mal pero que marca una afrenta comparativa). O como el Círculo de Bellas Artes, en cuya fachada Octavi Serra (artista «urbano») ha montado con 500 triángulos de emergencia una señalética patrocinada por la aseguradora Allianz. Publicidad corporativa, por tanto.

Son 982.000 € de gasto público y, sumando unos picos de alquiler de material técnico, sobrepasamos el millón.

Se tarda mucho menos en hacer la cuenta de Cáceres Contemporánea. Su comisario, Juan Antonio Álvarez Reyes (crítico, comisario y director hasta no hace mucho del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo), facturó a la Junta de Extremadura 14.000 €, menos que solo el anteproyecto de Delia Piccirilli. Los artistas seleccionados cobraron por el concepto creativo (con importes similares, entre casi 5.000 y 6.000 € ) y el total de la producción fue licitado y adjudicado a la empresa local Ovejero Sequeiro, SL por 153.029 €. Los artistas sleccionados fueron Leonor Serrano Rivas, Marc Vilanova, Eva Lootz, Karlos Gil, Inma Femenía, Soledad Sevilla y Abel Jaramillo. No necesitan presentación ante los interesados en el arte contemporáneo: pertenecientes a diferentes generaciones y con trayectorias diferenciadas pero sólidas todas, crearon piezas originales que respondían a las ubicaciones elegidas en la ciudad.

Cáceres Contemporánea 2025
Marc Vilanova en la Plaza de la Audiencia. Cáceres Contemporánea 2025

La «producción, transporte, instalación y desmontaje de piezas, desarrollo de las acciones de mediación y divulgación» para el conjunto del proyecto,fueron licitados y adjudicados en 153.029 € a la empresa Ovejero Sequeiro SL. Por la imagen, el diseño de folletos y banderolas y la gráfica de la exposición se pagaron 5.687 € y, por la web y la comunicación en redes, 5.929 €

El total no llega a 225.000. Y, además, se organizó una exposición en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres con otras obras anteriores de los artistas participantes, en las que se rastreaba ya su interés por la «luminiscencia» y la «reverberación». Todo tenía sentido.

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