Entrevista a Richard Long

“Mientras tenga nuevas ideas, continuaré caminando”

Nadie podría hablar del arte de la segunda mitad del siglo XX sin mencionar a Richard Long. Fue uno de los renovadores de la escultura británica y abrió camino a una acción artística en la naturaleza que evita la monumentalidad del Land Art americano. Durante 50 años, ha señalizado su paso a través de remotos lugares con un lenguaje de líneas y círculos de piedra que comunica una experiencia del paisaje basada en el caminar. Hablamos con él con motivo de su primera exposición en España en muchos años: Ivorypress presenta los dibujos del libro de artista Gravity y nuevas obras.


La última exposición en España de obras mayores de Richard Long (Bristol, Reino Unido, 1945) tuvo lugar hace ya quince años en el Museo Guggenheim Bilbao. Tras debutar a lo grande con su intervención en el Palacio de Velázquez (1986), inauguró la ambiciosa galería Weber, Alexander y Cobo (1991); mostró después su trabajo en el Espai Poblenou (1992) y en la Diputación de Huesca (1995). Algunas colectivas, alguna exposición de ediciones y poco más le hemos visto por aquí. Pero ha caminado por Sierra Nevada, los Pirineos, la Serra do Xuré… largas andaduras le han llevado de Bilbao a Barcelona; de Sesimbra (Portugal), a Alicante; de Ribadesella a Málaga; de Córdoba a Santiago de Compostela. El 23 de febrero inaugurará la exposición de dibujos, esculturas y ediciones que está montando (en un espacio inadecuado e insuficiente) cuando le entrevistamos en la galería. Ha cumplido ya los setenta pero está plenamente activo. Es reservado pero cortés. Parco en palabras.

Pregunta.- La gravedad es una de las fuerzas naturales que menciona en una de sus obras textuales (text works) junto al viento, los ríos, la fuerza magnética, la geológica… ¿Cómo se expresa en estas piezas?
Respuesta.- Los dibujos para el libro están realizados sumergiéndolos en agua con barro y permitiendo que el material dibuje por sí mismo a través de la fuerza de la gravedad. Podría hacer millones y todos serían diferentes. La obra de barro (mud work) no está pintada sobre la pared, como otras de este tipo, sino sobre un panel circular que puedo girar para inclinar las líneas trazadas, de nuevo, por la gravedad. Y para las esculturas es siempre fundamental.

P.- En 1989 y 1990 atravesó España, del Atlántico al Mediterráneo y de Norte a Sur, junto a Hamish Fulton. Luego, hicieron su primera exposición conjunta, en la Galería Weber, Alexander y Cobo de Madrid. Siempre camina solo. ¿Por qué compartieron esos viajes? ¿Ha caminado con otros artistas?
R.- Hamish y yo siempre fuimos amigos. Cuando estábamos en el St Martin College of Art colaboramos en algunos proyectos. Y él también es un artista caminante. Ya en 1972 habíamos hecho un gran viaje juntos por Suramérica. Es el único artista con el que he caminado, pero a veces viajo con un guía, como cuando fui a la Antártida. No es posible ir allí solo.

P.- Su último recorrido le llevó de Córdoba a Santiago de Compostela, con motivo de la exposición On the Road. Ese viaje tiene muchas implicaciones históricas, culturales y políticas para un español. ¿Puede ignorar ese tipo de contextos políticos y sociales?
R.- En ese viaje se contiene la historia de España. Camino por razones muy diferentes. A menudo, el principio y el fin son significativos; aquí era también relevante el simbolismo de la luna creciente y de la cruz, el camino de la mezquita a la catedral. Soy consciente de las circunstancias presentes pero para mí caminar no tiene una significación política contemporánea. Soy un animal artístico, no un animal político. Me interesa más el arte, o la música, que la política. O incluso los deportes.

P.- Algunas de las esculturas ubicadas en espacios urbanos, como las de Pontevedra y Palma de Mallorca, han sufrido deterioro, por falta de cuidado, o alteraciones. ¿Le importa el devenir de sus obras?
R.- Sí, participé en el proyecto de la Isla de las Esculturas pero no en los de Alcobendas y Palma. No es la forma de trabajar que prefiero. No creo que los parques urbanos o emplazamientos semi-urbanos sean los más adecuados para mí. No tengo talento para hacer arte en las ciudades. En cuanto al deterioro de las obras, quizá deberían desvanecerse de manera natural. 

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