Todos habrán visto, aunque sea en fotografía, la escultura de Jaume Plensa El árbol de la vida (cuya intrahistoria desvelé en un artículo anterior), fracasado y manoseado monumento a los sanitarios que están enfrentándose a la COVID-19. Pero este no es ni mucho menos el único que se la levantado en nuestro país.

Ni se me ocurriría hacer broma de un asunto tan triste como la terrible mortandad que está ocasionando la pandemia o tan serio como la titánica lucha de los sanitarios para curar y para salvar vidas, poniendo en riesgo las suyas. Tampoco pondría jamás en duda los sentimientos que estos hechos han suscitado entre los ciudadanos, artistas incluidos, o su necesidad de expresarlos. Y hasta respeto las buenísimas intenciones de todos los promotores, incluso cuando han patinado sin freno. Sin embargo, es difícil no perder un poco la compostura ante el repertorio de homenajes escultóricos que empezaron a ocupar plazas, parques y cementerios desde casi el minuto uno de la pandemia. Porque todos son superfluos -pero ahí nos los dejan, en principio para siempre-, no pocos son risibles y alguno es incluso ofensivo. Son obra de escultores poco o nada conocidos y su coste es casi siempre modesto o incluso inexistente, lo cual nos debería hacer reflexionar sobre el valor real que sus promotores o consentidores otorgan al arte por un lado y a los homenajeados, víctimas o «héroes» por otro.

Prácticamente ninguna es resultado de un concurso al que los artistas más sólidos hayan podido presentar proyectos. El Gobierno ha incumplido la promesa que hizo el 16 de julio, día del gran acto en la Plaza de la Armería del Palacio Real, cuando anunció que el Ministerio de Cultura y Deporte convocaría un concurso internacional para la realización de un monumento que se instalaría en Madrid, con opción de «colocar réplicas en todas las capitales de provincias que lo pidan». Y no se volvió a saber, con la consecuencia de que es posible que la obra de Plensa llegue a adquirir un categoría que no le corresponde (por tratarse de un encargo privado): la de monumento oficial nacional. Por su parte, la Comunidad de Madrid hizo una promesa del mismo tipo incluso antes, el 14 de mayo, después del bochorno de la presentación y posterior retirada del adefesio de Víctor Ochoa. Y tampoco.

¿Quiénes han decidido entonces sobre los encargos y quiénes han cedido el espacio público para que se sitúen en él las esculturas, o lo que sean? Hagamos un recorrido por las comunidades autónomas, comenzando por las que más han alimentado este frenesí monumental, para conocer las tendencias estéticas y las dinámicas administrativas dominantes.

Madrid

Todavía estábamos confinados cuando Isabel Díaz Ayuso (PP) presentó en la Real Casa de Correos una escultura donada por Víctor Ochoa titulada Héroes del COVID-19. Indagué en su momento y comprobé que había realizado la obra en 1995, mucho antes de que el coronavirus comenzara a danzar. Una primera versión de la misma preside desde hace no se sabe cuánto una plaza de Sant Boí y ha expuesto otras (o la misma, no sé) en al menos dos ocasiones. A fines de 2017, en el elitista Club Alma, Madrid, la obra se titulaba Escultor (¿un autorretrato?) y se exhibía con patrocinio de Hugo Boss, que promocionaba su reloj «Master». Y así se llama la serie a la que pertenece la obra de Ochoa. Luego, en septiembre de 2018, se inauguraba en el Palacio del Infante don Luis de Boadilla del Monte una exposición de Víctor Ochoa en la que, de nuevo, se incluía esta escultura. A saber qué quería significar allí. Una total falta de respeto. El clamor en prensa y redes hizo que se retirara. Nadie sabe dónde está ahora.

Tampoco se sabe qué pasó con la ocurrencia de Isabel Díaz Ayuso de levantar un monumento a las víctimas del coronavirus en Madrid Nuevo Norte. O con la de la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís (Ciudadanos, por ahora), que desveló que habrá un monumento a las víctimas de la COVID en el Bosque Metropolitano. Parece que para la rentabilización política del monumento no es imprescindible que este llegue a materializarse. Recuerden aquellas promesas de concursos; y veremos algún otro caso.

También es recurrente que varias administraciones o iniciativas privadas coincidan en su acción monumental en una misma ciudad. Madrid, claro, se lleva la palma. Unos días antes de que se presentara lo de Ochoa en la sede de la Comunidad, el alcalde de Madrid, José Luis Rodríguez Almeida (PP), inauguraba la ¿escultura? del arquitecto Carlos Rubio Carvajal, situada frente al Palacio de Cibeles. Fue el 15 de mayo de 2020, ​festividad de San Isidro. La elección de fechas políticamente (o empresarialmente, como veremos luego en los monumentos de Funespaña) convenientes es algo que nos encontraremos de nuevo. Parece que se busca el reforzamiento de la identidad local-regional a través del duelo, de alguna manera capitalizado por los comitentes.

Por lo mismo, el monumento municipal se sitúa en una isleta de la Calle Alcalá, frente al Palacio de Cibeles (sede del Ayuntamiento). Es básicamente un pebetero sin ninguna complicación y sin ningún valor patrimonial. Paloma Sobrini, directora general de Arquitectura y Conservación, reconoció a El Confidencial que fue parte de su concepción. «Teniendo en cuenta ciertos monumentos funerarios que hay por el mundo, decidimos hacer algo austero y sencillo». «Yo soy ejecutora, no soy política, y pensé en un arquitecto, que es Carlos Rubio, que es capaz de dar una respuesta rápida —teníamos 10 días para hacerlo—, y le pedí que hiciese algo sencillo que simbolizase el dolor de una manera reposada. Hizo el diseño y yo contraté una empresa con la que hemos trabajado mucho y que es capaz de ponerlo en marcha rápido, un cerrajero en Valdemoro que lo confeccionó y una alimentación por gas. Y ahí está. Tampoco ha querido ganar el premio mundial de nada». Y listo: tenemos monumento. Aquí se nos desvela una tendencia: el monumento sin pretensiones artísticas diseñado por técnicos cualificados, o no.

Las Rozas, Madrid

En Las Rozas, con alcalde del PP (José de la Uz) se ha instalado una escultura de Marta Sánchez Luengo, artista con alguna trayectoria profesional, titulada Campo de las decisiones. Según apuntaba la autora en una entrevista, en el Ayuntamiento «ya conocían mi obra y mi interés por el estudio del ser y el desarrollo de la persona en su entorno», dado que había expuesto recientemente en la Sala Maruja Mallo, municipal. Según el Ayuntamiento, «esta obra puede ser leída como una visión conjunta de la lucha a la que se ha enfrentado la sociedad durante la crisis del Covid. Sobre todo, se plantea como un homenaje a las víctimas, representadas a través de la luz que asciende desde el suelo». A la vez, «distintos personajes enfrentan desde distintas posiciones y sensibilidades un proceso de duelo común: tomar decisiones para que lo que ha ocurrido no vuelva a pasar y para que la memoria de los que ya no están nunca se olvide». Si no nos lo explican… Caracterizaremos esta modalidad de encargo como «echar mano de los artistas a mano» y mejor si son de por aquí.

Torrejón de Ardoz, Madrid

Pebetero clavadito al de Cibeles, sin firma. Bueno, la Concejalía de Cultura atribuye la autoría a «Ayuntamiento de Torrejón». El regidor, Ignacio Vázquez Casavilla (PP), alias «Nacho Alcalde«, lo propuso al gobierno municipal, lo mandó hacer y lo inauguró. En Torrejón saben mucho de monumentos. En su Parque Europa tienen todos estos: la Puerta de Brandemburgo, el Manneken Pis, el Muro de Berlín, la Plaza de Europa, el Teatro Griego, el Atomium, la Plaza de España, la Puerta de Alcalá, La Sirenita, la Torre de Belém, un Barco Vikingo, el Puente de Londres, la Fontana de Trevi, el Puente de Van Gogh, el David de Miguel Ángel, unos Molinos Holandeses, la Torre Eiffel y Las Tres Gracias.

Alcalá de Henares, Leganés y Pozuelo de Alarcón, Madrid

Ana Hernando, “escultora multidisciplinar” hizo una pequeña edición de su obra El abrazo por encargo de la empresa Funespaña, que gestiona en estas localidades los cementerios en los que se han instalado. Es una iniciativa privada pero los terrenos, al menos en el caso de Alcalá de Henares, son de dominio público. Su alcalde asistió al acto de inauguración, el día de Todos los Santos, que es cuando hay más público y potenciales clientes para la industria de los servicios funerarios en los camposantos. Aquí pueden informarse sobre Funespaña, empresa propiedad de Mapfre, que ha tenido algún juicio y litigios con el Ayuntamiento de Madrid.

Aparece aquí uno de los temas predilectos en los monumentos de la pandemia: el abrazo.

Capitales andaluzas

El presidente de Andalucía anunció en la videoconferencia que mantuvo con los alcaldes de las capitales andaluzas el 25 de mayo que haría entrega a cada una de ellas de un monumento al «aplauso sanitario» donado por la Asociación de Empresarios del Mármol de Andalucía. Quedó claro desde el inicio que se trataba de una iniciativa privada de un grupo de empresarios, lo cual no impidió que Juanma Moreno Bonilla (PP) la rentabilizara políticamente al erigirse en protagonista de presentaciones e inauguraciones de cada una de las copias. El autor del diseño es José Antonio Navarro Arteaga, un imaginero muy apreciado entre el clero y los cofrades por sus cristos, vírgenes y figuras de la Pasión, aunque también ha hecho sus pinitos en la retratística (véase su efigie de Cristiano Ronaldo) e incluso en el homenaje a colectivos, capítulo en el que destaca su Monumento a la Afición del Real Betis. Es un desprecio a tantos artistas andaluces de talento y un gesto de autoritarismo e ignorancia de Moreno que, secundado por los alcaldes, dio vía libre a los empresarios marmolistas para colocar en el espacio público sus monumentos. Otro regalo envenenado, como el de Ochoa. El último aplauso en inaugurarse ha sido el de Huelva, hace solo unos días.

Málaga

Lo del aplauso vespertino durante el confinamiento dejó huella en la imaginación de los imagineros. El médico jubilado y escultor autodidacta Andrés Montesanto, de origen argentino, lo eligió como motivo para su homenaje escultórico a las puertas del Colegio de Médicos de Málaga, que contiene, en negativo, la figura «de una médica con su equipo de protección individual cogiendo la mano de un paciente intubado en la UCI». No se han dado detalles sobre el origen de la iniciativa. La impresión es que se trata de de un encargo de este colegio de médicos al Sr. Montesanto (cuando se trata de una donación se suele mencionar, pero no descarto que sea el caso). Si no me equivoco, la escultura no está en la vía pública sino en los terrenos de esta sede colegial, así que no hay nada que objetar.

Puente Genil, Córdoba

Un monolito sin más complicaciones, sufragado con aportaciones de particulares y promovido por la Plataforma por las Pensiones Públicas. Con especial apoyo de «Piedra Omeya, el Ayuntamiento, Jesús Gálvez Palos y las cofradías de Jesús Nazareno y la Amargura». Recomiendo a los consistorios que estén planificando sus monumentos y no confíen en los artistas (o no les puedan pagar) que adopten este modelo. Hace su función y no es hiriente desde el punto de vista estético. Sin embargo, es minoritario.

Toledo

Cabezas de Canogar (imagen de referencia)

La capital de Castilla-La Mancha es uno de los puntos de concentración monumental a los que antes me referí. Allí se está fraguando un monumento encargado por la alcaldesa Milagros Tolón (PSOE) a Rafael Canogar, quien se está convertido en algo así como el artista oficial de las altas instancias toledanas (también para el gobierno autonómico). Aún no sabemos qué aspecto tendrá, pero Canogar, que ha donado el diseño, la ha descrito así: «Es una escultura abstracta, pero tiene elementos figurativos. Hay elementos muy característicos de una serie de cabezas mías donde elementos identificables permite ser muy libre en la construcción de la pieza, por lo tanto hay un lenguaje transversal entre figuración y abstracción”.

El monumento del Ayuntamiento se medirá con el que planea el gobierno regional. Emiliano García-Page en persona ordenó al presidente de las Cortes que encargase uno, aún por definir (en la fecha de publicación del hecho), para ubicarlo en su sede.

Pantoja, Toledo

Este peculiar monumento ha sido donado por la empresa de la localidad Engar Cerrajería y Estructuras Metálicas, que aporta diseño y fabricación. Le ha dado forma de una chimenea representativa de las fábricas de cerámica antiguas características de esta localidad. ¿Qué tienen que ver con el coronavirus? El alcalde de Pantoja, Julián Torrejón (PP), dio cifras: «El presupuesto de ejecución es de 8.100 euros y la obra civil necesaria para su colocación se aproxima a los 500 euros, que aportarán, en ambos casos, las empresas donantes». Cuando los promotores son empresas siempre cabe la sospecha de que se estén autopromocionando, tirando de apoyo institucional y de identidad local-social.

Cuenca

El párroco de San Julián, Ramón Paje, es el auténtico ideólogo de este monumento que, según se publicó hace ya muchos meses, debería inaugurarse en marzo. Como hacían los comitentes eclesiásticos en siglos pasados, proporcionó al artista conquense José Luis Martínez, alias «El herrero de San Antón«, todo el programa iconográfico. Que va así: «se ha pensado en una base que simbolice alegóricamente Cuenca; una sección en la que estén representados los enfermos y fallecidos y otra, enlazada con la anterior con algún recurso artístico, dedicada a los sanitarios y otros profesionales que han estado en primera línea. También se ha pensado en algún elemento para reconocer a la población general, la que se quedó mayoritariamente en casa para frenar el avance del virus». Y aún más detalles significantes que se enumeran aquí. El presupuesto: 40.000 euros., que se cubrirían con «la colaboración de las principales instituciones y empresas conquenses, que ya están dispuestas a ayudar» y aportaciones particulares, para las que se ha abierto una cuenta. Algún ejemplo más encontraremos de monumento por suscripción popular.

Villarubia de los Ojos, Ciudad Real

Mi favorito. Valentín Rodríguez Camacho (carpintero y hostelero) ha donado al Ayuntamiento (con alcalde del PSOE, Miguel Ángel Famoso) esta especie de «nacimiento» que representa a unos sanitarios junto a una camilla vacía, todo tallado en madera. Lean, por favor, cada palabra de este artículo. Abunda en la tipología de generosa donación del artista, sin filtro de ninguna clase, inaugurada por Víctor Ochoa y que se repetirá luego.

Alcázar de San Juan, Ciudad Real

Diego Muñoz (pintor y escultor local) gano el «concurso nacional» convocado por el Ayuntamiento de Tomelloso para recordar a las víctimas de la COVID, que han sido muchas allí. Frente al monumento anteriormente reseñado (el de Villarrubia), este sigue el estilo estandarizado de escultura abstracta-airosa de rotonda que admite todo tipo de significaciones. El autor ha explicado que «se puede dividir en dos partes: la parte baja en la que ha reflejado diversos nombres de víctimas de la pandemia, y la parte alta, con la que ha buscado significar la expansión y la luz de esas víctimas». La alcaldesa, Rosa Melchor (PSOE), invitó al acto de inauguración a bastantes autoridades, locales, provinciales y autonómicas, aunque todas de medio pelo.

Guadalajara

Aquí, como en Torrejón de Ardoz, no han perdido el tiempo en encargos, y su monumento ha sido “diseñado y creado por el personal técnico del Ayuntamiento”. Pero miren qué creatividad (aprendan, torrejoneros): acoge «diez cápsulas del tiempo que conservarán para siempre el testimonio de diez personas que representan a distintos colectivos y a personal que ha jugado un papel destacado durante los meses de la pandemia». Alberto Rojo (PSOE), alcalde de Guadalajara, echó el resto en la organización del homenaje inaugural, convocando a «representantes de todas las instituciones del Estado, organizaciones del tejido económico y sindical, miembros de distintos colectivos y asociaciones de la ciudad, mandos policiales y militares, además de representantes de varias confesiones religiosas».

(Actualización mayo 2021: ya se ha inaugurado la escultura de Sergio del Amo, con aportación municipal de 24.200 €)

Sin embargo, a Guadalajara le ha sabido a poco este homenaje, y se ha lanzado una campaña de crowdfunding (que, al parecer, va lenta), con colaboración del Ayuntamiento y de Ibercaja, para hacer otro. Sería obra de Sergio del Amo, quien ha reelaborado a lo grande el motivo del «abrazo» (en su caso «vacío»), motivo que va ganando posiciones en el catálogo de covidmonumentos.

Fontanar, Guadalajara

El corro de dolientes tiene también algún peso entre los esquemas seguidos en estos monumentos (recuerden el de Las Rozas). En Fontanar, el escultor José Ángel Gil, “Titi”, ha donado motu proprio este grupo escultórico a la población regida por Víctor San Vidal (Entre Todos Fontanar), investigado por malversación y tráfico de influencias .

Valencia

Para una vez que, en esto del monumento vírico, se cuenta con una artista que sí forma parte de nuestra escena artística, se hacen las cosas mal. Por una parte: Rosana Antolí no ha acertado, me parece a mí, ni con el concepto ni con su traducción formal. Sobre un rosco en el suelo con tierra de las 33 comarcas de la comunidad valenciana, en cajitas de cristal con sus letreros como si fuera un surtido de legumbres, ha levantado un corazón (al igual que ha hecho Jaume Plensa en su escultura) sobre unas órbitas, con una estética que no se diferencia demasiado de las populacheras esculturas que suelen cobijarse bajo el Umbracle (en cuya programación, recordemos, participan activamente los Gabarrón).

Y por la otra: hay algo muy irregular en el proceder institucional. Con clara intención política, el monumento se inauguró el 9 de octubre, día en que se celebra el Día de la Comunidad Valenciana (hubo autoridades a patadas). En la nota de prensa se mencionaba, sin más explicaciones, que la realización de la pieza había contado con la colaboración del IVAM. Y la galería de Rosana Antolí afirmaba el día de su presentación que formaba ya parte de la colección del museo, algo que la propia artista da por hecho a día de hoy. En una entrevista, precisaba que había recibido el encargo «en verano» y que tuvo «un gran apoyo desde la Generalitat y el IVAM para gestionar la ejecución de la obra». Pero sucede que, desde mayo, el anterior director del IVAM, José Miguel G. Cortés, estaba en guerra con el consejero de Cultura y presidente del consejo rector del IVAM, Vicent Marzà por haber decidido este no renovar el contrato de dirección que finalizaría en septiembre. En guerra pero aún al mando, y este asunto no pasó por sus manos.

Según me informan desde el IVAM, el «equipo de Presidència» de la Generalitat (son un montón de gente: no sabemos quién o quiénes, o si dejaron el tema en manos de Marzà) trató de todo esto con el gerente, Sergi Pérez (cuyo nombramiento ha sido investigado por Antifraude). Y esto lo añado yo, porque me consta: con desconocimiento del equipo de dirección artística. Tras facilitar la lista de artistas adecuados para el proyecto que le habían solicitado (su corta trayectoria profesional no tiene ninguna vinculación con el arte), acordó que la obra formaría parte de la colección del museo, obviando que cualquier adquisición tiene que pasar por el consejo asesor primero y el consejo rector después. El primero había dimitido en bloque el 1 de junio en protesta por la no renovación a Cortés y en el segundo se había abierto una brecha en las mismas fechas. La obra, por tanto, no forma parte de la colección del IVAM. El nombramiento de la actual directora, Nuria Enguita, se hizo efectivo el 24 de septiembre, pocos días antes del acto de homenaje. Le toca ahora enmendar el entuerto. Pero, en fin, Marzà sigue al frente del consejo rector y jugará sus cartas.

Denia, Alicante

El mismo día, 9 de octubre, se inauguraba en Denia este pequeño monumento realizado por Modesto Marí, quien explicó que «representa dos siluetas abrazadas, dos cuerpos que expresan la fuerza y el amor que se consigue con la unión de dos seres humanos». A juzgar por la descripción del acto de homenaje, debe de tratarse de un encargo del Ayuntamiento, cuyo alcalde es Vicent Grimalt (PSOE). Más abrazos.

Benimàmet, Valencia

Guerrilla escultórica. El autor, Yerai Sabino, que no es artista sino trabajador vertical y sabe manejar el cemento, la instaló en un parque sin mediar encargo o siquiera permiso municipal. Era su personal homenaje a los ancianos fallecidos por la COVID-19 pero al alcalde pedáneo, José Melgares, no le pareció mal y ha hecho la vista gorda a petición de los vecinos. Y ahí se ha quedado.

Castellanos de Moriscos, Salamanca

Ninguno de los artículos localizados menciona al autor de esto. Supongo que la alcaldesa Victoria Manjón (PP) recurrió a algún taller de la zona con corte láser y sin creativos con pretensiones en nómina. Por si no lo distinguen bien: lo que cuelga de las manos que salen por arriba son mascarillas. Lo caracterizaremos como «monumento escultórico pero no artístico».

Águilas, Murcia

Más manos. Aunque en esta ocasión parecen estar echando un pulso. El autor de la escultura es el aguileño Mario Fernández, quien la realizó por encargo del Ayuntamiento. En su taller se atreven absolutamente con todo: escultura publicitaria, tallas religiosas, carrozas, escenografías… La alcaldesa, María del Carmen Moreno Pérez (PSOE), iba sobre seguro.

Badajoz

En Extremadura han sido originales. En lugar de una escultura, un cuadro. Eso sí, monumental: con 5 metros de ancho. Hace solo unos días, Guillermo Fernández-Vara acudió a Badajoz para la presentación de la obra del artista Damián Retamar, titulada COVIDA e instalada en el Museo Luis de Morales (ver vídeo). El encargo ha sido responsabilidad de la Junta de Extremadura y de la Fundación Caja Badajoz.

San Sebastián

De temporal a permanente (de momento), ha pasado el estatus de la escultura de luz de Íñigo Arístegui, que se instaló como complemento de las decoraciones navideñas pero que le ha funcionado al Ayuntamiento (Eneko Goia, PNV, es alcalde) como covidmonumento. De nuevo con el tema del abrazo, que el artista ha trasladado al papel con numerosas variaciones que vende en su web.

Calvià y Andratx, Mallorca

El colectivo de artistas Ou Verd donó en diciembre al Ayuntamiento de Calvià (alcalde: Alfonso Rodríguez Badal, PSOE) una escultura en forma de corazón (ya ven que es motivo recurrente) realizada por uno de sus integrantes, Carlos Terroba, alias «Thierro». En realidad, la obra ya la tenía hecha, como Víctor Ochoa la suya, pero él lo reconoce: «La idea era realizar un corazón en concreto para la ocasión, si bien es cierto que, por cuestiones de tiempo, se hubiese alargado demasiado y la verdad es que veíamos muy bonito poder entregárselo al municipio de Calvià en fechas tan entrañables como son las de Navidad, así que tome ‘prestado’ uno de los que ya tengo realizado y que empleo para exposiciones itinerantes y lo adapté al lugar en cuestión. Este, en concreto es del año 2018″. Reveladora la coincidencia con San Sebastián en la conveniencia de las navidades como momento para el monumento.

Quedó tan bien lo de Calvià que el concejal de Andratx (Ciudadanos) Ángel Hoyos presentó moción en su Ayuntamiento para acordar con Ou Verd la donación de una escultura igualita que la de aquel municipio, aunque con otros acabados y materiales. Están en ello.

Nota: Si conocen ustedes otros monumentos que no haya detectado, háganmelo saber, por favor, a través de mis perfiles en redes sociales y los incluiré aquí.