
El negocio Dalí en el Palacio de Gaviria. Los orígenes
Son quince euros para ver catorce esculturas, un conjunto de estampas, algunas fotografías y unos cuantos dibujos. El Palacio de Gaviria inaugura con esa exposición, Dalí infinito, una nueva etapa en su aprovechamiento económico que se fundamenta en la tentativa anterior de la empresa Arthemisia, a la que dediqué un artículo “Las exposiciones a comisión. Y el negocio Escher” hace un tiempo. Frente a las muestras organizadas entonces en ese espacio, esta se anuncia como permanente. No se llama “museo” pero tiene ese planteamiento, y está claramente destinado a los turistas que abarrotan la calle Arenal, yendo o viniendo entre […]