Un Beaubourg andalou

Así se referían, en un breve de Libération, a la llamada “subsede” del Centro Pompidou en Málaga, que tanto ha dado que hablar en estos días. La prensa local y autonómica ha dado ya detalles del acuerdo, pero el acceso que he tenido al “Protocolo de acuerdo entre el Centro Pompidou de París y el Excmo. Ayuntamiento de Málaga” y a lo poco publicado sobre el asunto en Francia me permiten hacer algunas observaciones que creo que matizarán las informaciones difundidas.

Lo primero que descubrimos en el acuerdo, que es sorprendentemente breve y escueto –poco más de tres folios-, es que nunca se habla de subsede, de sucursal, de franquicia, de museo ni nada parecido: se habla deExposición”, a la que se da como título El Centro Pompidou en Málaga, y de una “presentación de larga duración”. El comisario de la Exposición será un conservador del Musée National d’Art Moderne (MNAM) en el Pompidou, “con la colaboración de un responsable municipal con experiencia en el ámbito cultural”. Ya sabemos que ese responsable español será José María Luna, director de la Fundación Picasso Casa Natal en Málaga. El Ayuntamiento asume todos los gastos de la etapa de preparación conceptual de la Exposición, incluido el sueldo de un ayudante para investigación –seguramente francés- que contratará durante tres meses el Pompidou, por un máximo de 15.000 euros (yo me ofrezco, et je parle français). Esa Exposición, con las mismas 70 obras todo el tiempo, permanecerá en el cubo cinco años. No importa, no está destinada al habitante de Málaga, que irá por allí como mucho una vez al año, sino fundamentalmente al turista crucerista. A partir del cuarto año podrán acordar (o no), la continuidad. Atención: no es un proyecto cuya pervivencia esté garantizada. Una vez al año, el Pompidou organizará para Málaga una exposición temporal “de formato intermedio” “cuyos costes serán a cargo de la ciudad”: bien “adaptaciones” de exposiciones ya realizadas en el Pompidou, bien otras “concebidas específicamente” para Málaga “a partir del conjunto de colecciones” del Pompidou. Seguro que se las arreglan para ofrecernos algo interesante, pero como punto de partida no parece plantearse el más alto nivel de exigencia en cuanto a esas temporales. No queda claro, por otra parte, en el documento si estas exposiciones se pagarán al margen del acuerdo general. Lo que sí se señala es que todos los gastos de presentación de la Exposición en sus espacios –restauración, embalaje, transporte, seguros, montaje, comunicación…- los cubrirá el Ayuntamiento, al margen del millón de euros anual por el alquiler de las obras y de la marca. Puede ser mucho dinero. El Pompidou podría habernos dado, a estas alturas, información adicional sobre sus planes… pero allí nadie ha abierto la boca mas que para manifestar el “malestar” que sienten ante el precipitado anuncio del alcalde malagueño, Francisco de la Torre. Es muy raro que la prensa francesa apenas haya prestado atención al tema, que aparece en pequeñas notas informativas, sin análisis, sin opinión, basadas en la rueda de prensa del Ayuntamiento de Málaga y en muy anteriores declaraciones del presidente del Centro Pompidou, Alain Seban.

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El Pompidou solo tiene hasta el momento una franquicia propiamente dicha: el Centre Pompidou-Metz, en Francia. En mayo de 2010, su exposición inaugural, Chefs-d’œuvre ?, reunió 800 obras de las colecciones del museo parisino. Comparen con las 70 de Málaga y tengan en cuenta que el edificio de Metz tiene dimensiones similares al Cubo malagueño. ¿Con qué van a llenarlo? Desde entonces, se han sucedido las exposiciones temporales, unas seis al año; y con obras no solo del museo-madre sino también de otras procedencias, incluyendo los encargos a artistas y reconociéndose la posibilidad de que el propio Pompidou Metz participe en coproducciones internacionales. Nada de eso en Málaga. El centro de Metz “no es una antena, ni un anexo del Centro Pompidou sino una institución hermana, autónoma en sus elecciones científicas y culturales, que desarrolla su propia programación inspirándose en el espíritu del Centro Pompidou y apoyándose en su buen hacer, su red y su notoriedad”. Jurídicamente, es un Établissement Public de Coopération Culturelle (consorcio, diríamos aquí) constituido por  Metz Métropole, la Région Lorraine, la ciudad de Metz, el Centro Pompidou y el Estado, y tiene un presupuesto anual de 9 millones de euros. Naturalmente, cuenta con su propio director, Laurent Le Bon. El Pompidou de Málaga no es más que una sala de exposiciones municipal sin personalidad jurídica, sin equipo humano (lo compartirá con la Fundación Picasso Casa Natal), sin presupuesto (al margen de la tarifa que pagaremos al museo-madre), sin programa propio y sin autonomía ninguna.

Aunque está en un nivel algo superior, por la estabilidad que le presta la arquitectura en la que se inscribirá y la duración quinquenal del acuerdo, el modelo que sigue es el que formuló hace unos meses Alain Seban: los Centros Pompidou Provisionales (Centres Pompidou Provisoires), o CPP. En mayo anunció que cerraba el programa Museo Itinerante, que había llevado a diversas ciudades francesas una selección de obras -instaladas en grandes tiendas de campaña- debido a su inviabilidad económica; al mismo tiempo, se refirió a sus planes futuros de poner en circulación “exposiciones efímeras”, que ocuparían durante “tres o cuatro años” espacios no forzosamente museísticos, en Francia y en el extranjero. Aunque en ese momento apuntaba a América Latina y a África, Málaga se cruzó en su camino.

No ha habido debate cultural previo. Ni siquiera debate político, pues los grupos de la oposición se enteraron del acuerdo en rueda de prensa. Ya saben que el Ayuntamiento aún no ha conseguido los 2’5 millones de euros que, sumados a su aportación con esa misma cantidad, deben servir para acondicionar el Cubo a su nuevo destino. Unicaja, la entidad a la que se quiere embarcar como “socia” en el proyecto –pero sin posibilidad de poner su marca en la denominación- tampoco ha dicho “esta boca es mía”.

Pero, sí, tiene razón el alcalde: el “retorno de imagen” será excelente: tras fracasar en la “compra” de las marcas Prado y Caixaforum, le ha colado a casi todo el mundo que tendremos un Centro Pompidou en Málaga.