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Todos los medios se hicieron eco del acto. Los reyes, el ministro de Sanidad, la presidenta de la Comunidad de Madrid, el alcalde de la ciudad, la vicealcaldesa, la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, la de Obras y Equipamientos, el presidente de la Organización Médica Colegial y los presidentes de diversos consejos generales del sector asistieron el pasado 18 de diciembre a la inauguración de la escultura de Jaume Plensa El árbol de la vida, con la que se rendía homenaje a los sanitarios fallecidos durante la pandemia que todavía nos azota. Todo tenía el aspecto de un relevante evento público y oficial. Pero no: fue una iniciativa privada de A.M.A. (Agrupación Mutual Aseguradora), que hizo alarde de su capacidad de influencia al arrastrar a semejante plantel de autoridades a SU acto de reconocimiento.

La obra es quizá lo peor que ha hecho Plensa nunca. Ya le empiezan a caer los motes: “la piruleta”, “la seta”… En un arranque de innovación –él, que es de explotar las fórmulas–, ha aplicado su método de construcción de formas a base de entrelazar letras a un pueril diseño de un tronco, o tallo, o lo que sea, culminado por un corazón. Y lo ha hecho en color, algo insólito en él: blanco y rojo.

Inauguración 2
Jaume Plensa da explicaciones a los Reyes, acompañados por el presidente de A.M.A., a la izquierda

El artista, que ha donado la “idea”, cosa que le honra, hizo de cicerone para los reyes en un acto que tuvo acompañamiento musical de Luz Casal –tomen nota para luego: gallega– y les explicó que la obra era “como nuestra columna vertebral hecha de alfabetos de distintas culturas porque lo más bello del mundo sanitario es que no pregunta de dónde eres, simplemente son seres humanos que han de ser atendidos y curados por eso lo he acabado con un corazón que obliga un poco a la gente a mirar hacia arriba en un momento en que estamos un poco tristones”. Si no fuera porque esto llevaba unos meses preparándose (tuvimos las primeras noticias ya en mayo), diría que Plensa ha hecho como Víctor Ochoa, el pionero en la donación de birrias escultóricas que harán más doloroso aún el recuerdo de la COVID-19: buscar en el almacén algo ya hecho e inventarse un argumento que case bien o mal con las circunstancias actuales.

La escultura pasará a ser propiedad del Ayuntamiento, que para empezar ha cedido el espacio en el que se ha instalado, en la plaza de los Sagrados Corazones. Resulta difícil saber cómo se negoció el asunto, por la insuficiente transparencia en el gobierno municipal. No hay convenio publicado y lo único que he podido saber es que el 17 de junio Luis Lafuente, Director General de Patrimonio Cultural, se reunió por videoconferencia con un vicepresidente de A.M.A. (son varios y no se precisa el nombre) y con “múltiples asistentes” para hablar sobre “monumento homenaje a sanitarios”. Unos días después, el 24 de junio, Lafuente visitó la plaza con “múltiples asistentes” y ya el 3 de julio, la coordinadora del distrito de Chamberí, Cristina Goncer, mantuvo una reunión sobre “monumento conmemorativo”, una vez más “con múltiples asistentes”.

Iglesia de los Sagrados Corazones

¿Y por qué en la plaza de los Sagrados Corazones? En ese espacio urbano anodino y de enormes dimensiones que se atraviesa casi siempre al volante, la obra se pierde a pesar de sus siete metros de altura. Y se da de tortas con el edificio más bien feo que hace de telón de fondo, en cuyos bajos se abre al público, convenientemente, una farmacia. Vincular la denominación de la plaza con la forma que corona la escultura sería demasiado ridículo. Tampoco parece plausible que la elección esté determinada por la cercanía a la iglesia que la preside, de origen franquista, diseñada por Rodolfo García-Pablos y planteada en su día como un experimento de adaptación del arte abstracto (o casi) a la decoración eclesiástica: cuenta con vidrieras de Suárez Molezún, Francisco Farreras y Muñoz de Pablos, un viacrucis de Vaquero Turcios, puertas y retablo de José Luis Sánchez, rejas de José Luis Coomonte y estatua exterior de Amadeo Gabino (echen un ojo al número especial sobre arquitectura eclesial de la revista Arquitectura publicado poco después).

Creo que la ubicación podría haber estado determinada por la vecindad del estadio Santiago Bernabeu, que cierra otro flanco de la plaza y es para algunos más sagrado que cualquier templo, congregando en las calles adyacentes a muchas personas en días de partido. El Real Madrid está costeando, de acuerdo con las condiciones negociadas con el Ayuntamiento para las obras faraónicas que ha emprendido en su campo, la urbanización de la plaza de los Sagrados Corazones. ¿Conexión con A.M.A.? La Fundación del Real Madrid firmó un convenio con en 2015 con la Fundación A.M.A.para distraer a los niños hospitalizados. Diego Murillo, presidente de A.M.A., sobre el que me extenderé luego, fue futbolista en su juventud y su hija Lupe es la presidenta del Pontevedra Club de Fútbol (y diputada en el Parlamento de Galicia por el Partido Popular). Pero nadie ha dado razones ciertas, como si fuera irrelevante dónde se coloca una obra de arte público.

Diego Murillo, junto a Florentino Pérez, presidente del Real Madrid

Según se hizo saber, la propuesta del monumento partió del presidente de la Organización Médica Colegial, que es Serafín Romero. Sin embargo, el promotor parece haber sido Diego Murillo, quien, según se detalló en mayo, “ha contactado personalmente en los últimos días con los presidentes de los Consejos profesionales sanitarios para manifestarles que debe ser una acción conjunta de todas las profesiones sanitarias y ofrecerles la total disposición de la Fundación a donar este monumento histórico”. En este punto, es necesario explicar qué es la OMC y qué representa. Y, sobre todo, explicar cuál es la relación entre los colegios y A.M.A.

La Organización Médica Colegial de España (OMC) está regida por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), integrado por los presidentes de los 52 Colegios Oficiales de Médicos provinciales que existen en nuestro país, y sobre el papel (estatutos) le corresponde “la representación exclusiva de la profesión médica, la ordenación en el ámbito de su competencia de la actividad profesional de los colegiados y la defensa de sus intereses profesionales”. El problema es que son numerosos los médicos españoles que no se sienten representados por la OMC y muchos los que incluso tienen escasa confianza en los colegios.

La colegiación es obligatoria en España y lo es por decisión política. El sistema de colegios fue creado al inicio de la dictadura y solo en tiempos recientes ha empezado a sacudirse –en algunas provincias– para quitarse el “olor a rancio” (no son palabras mías). La OMC ha parecido más preocupada de actuar “como salvaguarda de los valores fundamentales de la profesión médica, la deontología y el código ético” que de mojarse en la defensa pública de la sanidad. No es una organización monolítica y existen tensiones en su seno, en particular por parte de los colegios catalanes. A pesar de que algunos colegios como el de Tarragona están ya en vías de transformación, se les considera en general como entidades conservadoras en lo social y en lo político. Es sintomático que solo 7 de los 52 presidentes sean mujeres (dato de marzo de 2020) o que sea posible que Manuel Martínez-Sellés, un médico relacionado con el Opus y militante contra el aborto y la eutanasia, haya ganado las elecciones a la presidencia del Colegio de Médicos de Madrid… con un ridículo 13% de participación.

Ya en 2007, el estudio Propuesta de organización corporativa de la profesión médica publicado por la Fundación Alternativas (próxima al PSOE) decía que la  organización corporativa colegial de la profesión médica es “una burocracia profesional hipertrofiada, una especie de mandarinazgo que tiene a menudo intereses directos en el sector. Y nos adelantaba una de las claves de la red sobre la que abundaré: “las relaciones de numerosos presidentes provinciales con las entidades de seguro libre, con los sindicatos médicos y, especialmente, con las aseguradoras de responsabilidad civil, A.M.A. y PSN (además, en ocasiones, de algún partido político), son más que habituales, lo cual compromete seriamente la independencia (…) de la OMC”.

Edificio «Diego Murillo», sede central de A.M.A., diseñado por Rafael de la Hoz

Es muy probable que ustedes no sepan, como yo no lo sabía, de las dimensiones y el peso de A.M.A. Nacida de la escisión, en 1987, de Previsión Sanitaria Nacional, con foco en el seguro general exclusivo para sanitarios y en especial en el seguro de coche, su crecimiento ha sido imparable: el ejercicio de 2019 (último con datos difundidos) se cerró con más de 300.000 mutualista, por encima de un millón de seguros contratados y 178 millones de euros en primas facturadas. En la actualidad, la mutua tiene su sede principal, por la que pagó 72 millones, en el Parque Cristalia (aquí, el evento de inauguración, presidido por Esperanza Aguirre): el “Edificio Diego Murillo”. Su última aventura empresarial ha sido la entrada, desde 2017, en el negocio de los seguros de vida. Ama Vida tiene como logo un árbol. La escultura de Jaume Plensa, que se asemeja más bien a una seta, se titula El ÁRBOL de la VIDA. Ahí lo dejo.

Portada de la web de Ama Vida

La estrategia de implantación de A.M.A. está muy definida y se basa en la colaboración de los presidentes de los colegios oficiales de sanitarios en cada provincia. No solo de médicos sino también de enfermeros, farmacéuticos, dentistas, veterinarios, logopedas, ópticos-optometristas, podólogos y fisioterapeutas. Atiendan a que los presidentes de las organizaciones colegiales (a nivel estatal) de esas profesiones fueron invitados a la inauguración de la escultura de Plensa, cuando se trataba de homenajear a quienes están luchado cuerpo a cuerpo con la pandemia… y no creo que hayan estado demasiado expuestos los veterinarios, los logopedas o los podólogos en el drama que aún vivimos… pero son clientes actuales o potenciales de A.M.A. En las mismas fechas del referido acto, AMA firmaba o confirmaba un porrón de acuerdos.

Los presidentes “más voluntariosos” son premiados con un sillón en el Consejo de Administración de la mutua, con una elevada remuneración. Aquí se describe el mecanismo: “Algunos presidentes, una vez que firman un contrato para que A.M.A. Seguros sea la aseguradora oficial del colegio que presiden, por ejemplo, pueden convertirse en consejeros o vicepresidentes del Consejo de Administración de A.M.A. Seguros, con su correspondiente ‘sueldo’ que puede ser de 3.000 o 6.000 euros mensuales y llegar hasta incluso los 12.000 con los complementos correspondientes. El Colegio, entonces, pasa a recomendar las pólizas de la compañía de su presidente. (…) Son estas prácticas las que han llevado a los colegios a presidentes con más ganas de ‘lucro personal’ que ‘servicio a la comunidad’. De hecho, algunos de los presidentes que dejaron sus cargos colegiales fueron cesados como miembros del Consejo de Administración de A.M.A. Seguros”.

Sala de reuniones del consejo de aministración de A.M.A.

Las retribuciones a sus consejeros fueron motivo, en 2009, de una sanción por parte de la Dirección General de Seguros, que obligó a A.M.A. a dejar de pagarles por medio de dietas (que no debían de ser magras) y a ponerles salario: se publicó que, efectivamente, cobrarían 4.000 euros al mes (3.000 fijos y 1.000 en dietas). Eso hace doce años.

La competencia más directa de A.M.A. es Uniteco y ambos, conscientes de la importancia de tener presidentes “amigos”, interfieren de una manera escandalosa en los procesos electorales de los colegios oficiales. Las denuncias mutuas han llegado en repetidas ocasiones a la prensa y han sido una de las causas del desapego de muchos sanitarios hacia sus colegios. Las aseguradoras, además, financian actividades de patrocinio (convenios para ayudas a la formación pero “también para partidas lúdicas para jugar al golf o lo que sea…”, en palabras de Diego Murillo) y pueden llegar a tener oficinas en las sedes colegiales. No voy a ponerles mal cuerpo con estos tejemanejes: mejor les dejo algunos enlaces por si quieren ampliar información: elecciones en Madrid, en Sevilla, en Valencia, de nuevo en Madrid.

Tan seria es la cosa que el Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales, promovido por el ministro Luis de Guindos y en el que se estuvo trabajando a partir de 2013, incluía un artículo, el 41, referido muy precisamente a esta situación: “los cargos directivos –presidentes de colegios– serán incompatibles con los cargos directivos en entidades de seguro y en entidades o mutualidades de previsión social que tengan o puedan tener relación con la corporación colegial del cargo directivo”. Diego Murillo se opuso frontalmente a esa reforma, utilizando –se especuló– sus contactos políticos, y Mariano Rajoy retiró el proyecto.

Anteriormente, en 2007, la Comisión Deontológica de la propia OMC había intentado poner freno a esta práctica con un informe que “proponía la extensión de las incompatibilidades recogidas en los estatutos generales a los directivos de todos los COM provinciales” y que fue rechazado por la Asamblea de la OMC (integrada por los presidentes de los colegios). Es probable que, a pesar de haberla desactivado a este respecto, los más interesados en que se perpetúe el sistema temen las interferencias de esta Comisión; convenientemente, Diego Murillo Solís, hijo del presidente de A.M.A., forma parte de ella desde 2011.

Al pasar revista a los actuales consejeros de A.M.A., comprobaremos que la implicación de los presidentes de los colegios y de los consejos generales en el negocio de los seguros (de algunos de ellos, no generalicemos) tiene plena vigencia. Son los siguientes.

Diego Murillo

Pedro Hidalgo Fernández, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz

Luciano Vidan Martínez, presidente del Colegio de Médicos de A Coruña (con polémica renuncia de su oponente)

Alfonso Villa Vigil, presidente del Consejo General de Dentistas durante 19 años (ya no) y del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Asturias durante 16 años (ya no)

Jesús Aguilar Santamaría, Presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos

Raúl Óscar Castro Reino, Presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España

Ramón Jordán Alva, Presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza

Mª Inmaculada Martínez Torre, presidenta del Colegio Oficial de Médicos de La Rioja

Juan Antonio Repetto López, presidente del Colegio de Médicos de Cádiz y del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos

Y Bartolomé Beltrán, Secretario General de la Academia Médico-Quirúrgica Española (a cuya financiación contribuye A.M.A. desde 2012), que merece breve comentario personalizado por sus conexiones con el mundo del arte. El famoso comunicador televisivo (¿Qué me pasa, doctor?) mantuvo una estrecha amistad con Jaume Matas. En las investigaciones a las que este fue sometido se intentó saber por qué figuraba a nombre de Beltrán el piso de lujo en el que vivía, en Madrid, el expresident, y se barajó que el médico fuera su testaferro; además, Matas declaró que las obras de arte que se encontraron en su domicilio se las enviaba él. Beltrán sacó 240.000 euros del alquiler a la Conselleria de Cultura de una propiedad suya, la Posada de Biniatró en Campanet, y de su colección de arte, integrada por “más de doscientas obras de autores de Baleares datadas entre 1950 y 2000”. ¿Actuará Beltrán como asesor en materia artística de A.M.A., de cuya Fundación es vicepresidente?

Posada de Biniatró, en Campanet

Por otra parte, la Fundación A.M.A., creada en 2010, tiene un patronato en el que participan igualmente representantes de los colegios. Sin embargo, según sus estatutos, no son cargos remunerados. Llama la atención que, entre los patronos, haya una sola mujer. La más reciente incorporación ha sido la de Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería, días después de la firma de un nuevo convenio entre este y la aseguradora.

Y, claro, es de bien nacido ser agradecido. En una entrevista de 2017, Diego Murillo presumía de ser colegiado de honor de más de treinta colegios de sanitarios en España y miembro de honor de la Academia Médico-Quirúrgica. Uno de los últimos homenajes que le han hecho estuvo organizado por el Colegio de Médicos de La Rioja, que también honró a Serafín Romero y Ana Pastor.

En la inauguración de la escultura, algunos vecinos gritaban a pleno pulmón pidiendo la dimisión de Salvador Illa y lanzando improperios al gobierno de Sánchez. En las últimas elecciones generales, el Partido Popular ganó con amplio margen en el entorno de la plaza, y en las imágenes del evento se pueden distinguir en las ventanas numerosas banderas de España, que ya sabemos cómo se están utilizando en estos meses. Apuesto a que a Diego Murillo no le incomodaron demasiado estas manifestaciones. Su cercanía al Partido Popular es pública y notoria. Bajo sus siglas, e incluso antes, con Alianza Popular (de la que fue uno de los fundadores en la provincia) fue concejal en el Ayuntamiento de Pontevedra (1979-1991) y diputado provincial por la misma provincia (1983-1991), miembro del Consejo de Administración y presidente de Radio y Televisión de Galicia (1982-1990) así como vicepresidente del Consejo de la Caja de Ahorros Provincial de Pontevedra (1984-1993). Y pudo haber llegado más lejos. En una entrevista hagiográfica que le hizo su amigo Luis Ortiz, presidente de la Academia Médico-Quirúrgica, da detalles sobre la vida política gallega que no me resisto a reproducir:

“Pude ser Presidente de la Diputación cuando fue Rajoy y yo no quise (…). Después llegué a ser hasta Presidente de Radio-Televisión de Galicia (…) porque Gerardo Fernández Albor me llamó y era muy amigo mío y me dijo: ‘Diego, quiero que seas el Consejero de Sanidad’ y le dije: ‘no, no, porque esto significa dejar mi profesión y yo soy médico antes que nada y no quiero dejar mi profesión’, ¿cómo voy a dejar un sanatorio si tengo 80 empleados y el que lo llevaba todo era yo? (…) y ya estaba yo de viaje a Pontevedra y me llamó y me dijo: ‘pues te voy a dar otra cosa que no te va a dar trabajo, te voy a nombrar Consejero de Radio-Televisión de Galicia’. Y dije: ‘bueno pues si no me da trabajo pues para mí’ y me nombró y llegué a ser Presidente de la compañía de Radio-Televisión Gallega y allí conocí artistas como Juan Pardo y otros que venían por allí…”.

En el ámbito médico, Diego Murillo, que es ginecólogo, fundó un exitoso sanatorio privado en Pontevedra, La Merced, que vendió hace ya un par de décadas. Fue presidente del Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra (1981-1985) y miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad (1999-2004, entre Romay Beccaría y Ana Pastor), al que regresó en 2012 (con Ana Mato) y en 2018 (con Dolors Montserrat)

Para explicar la “persecución” que sufrió entre 2008 y 2010 por parte de la Dirección General de Seguros, Diego Murillo apuntaba que se habría tratado de una cuestión política: “Yo soy un hombre significado con el Partido Popular. Y si había que entregarle la medalla de oro de A.M.A. a Ana Pastor, se la entregaba”.

Aunque los medios de comunicación no lo mencionaron y no está en las fotos oficiales, Ana Pastor estuvo presente en la inauguración de la obra de Jaume Plensa (vean este vídeo). La vicepresidenta segunda del Congreso de los Diputados no tiene ya, ni en su partido ni, obviamente, en el Gobierno, ninguna responsabilidad en el área de Sanidad. ¿Por qué estaba allí? La información que he ido reuniendo me hace considerarla una especie de “relaciones públicas” o, mejor dicho, de “relaciones políticas” de A.M.A. Su vinculación con la mutua parece ir mucho más allá de la cercanía personal al presidente Murillo pues la hemos visto dando lustre a multitud de actos de la mutua. No me parece descabellado suponer que quizá intervino para conseguir el inaudito arropo institucional que tuvo la presentación de El árbol de la vida.

Ana Pastor, en la inauguración de El árbol de la vida

Como es bien sabido, Ana Pastor es médico, y fue brevemente ministra de Sanidad (2002-2004). Como ya he apuntado tuvo a Diego Murillo en el consejo asesor del Ministerio pero seguramente se habían tratado ya antes, por la trayectoria profesional de ambos en Pontevedra. Ella es mutualista de A.M.A. y recibió en 2007 la Insignia de Oro y Brillantes de la Mutua. No conozco su relación más que a través de lo difundido por una y otra parte, así que voy a limitarme a recopilar algunos encuentros significativos en los últimos años, que se resumen en esto: un continuado homenaje recíproco.

La cúspide de este leal apoyo mutuo tuvo lugar en 2019, cuando el flamante salón de actos de la sede central de A.M.A. recibe el nombre de Ana Pastor Julián. Diego Murillo manifestó “su profundo agradecimiento’ por el apoyo ‘sin fisuras y sin matices’ que Ana Pastor ha brindado al sector sanitario y también al Grupo A.M.A.”.

Volvamos, para finalizar, a la plaza de los Sagrados Corazones, para hacernos algunas preguntas. ¿Qué es, en realidad, El árbol de la vida? ¿Qué propósitos tuvo quien encargó la escultura y la colocó en Madrid? ¿Cómo se tramitó el permiso del Ayuntamiento? ¿Quién invito a tantas autoridades, haciendo pasar una iniciativa privada por un evento público, y, lo que es más importante, quién consiguió que asistieran?¿Va a convertirse este en el monumento oficial y final a los sanitarios que están luchando contra el coronavirus? ¿Tiene Plensa alguna noción sobre el tejido de intereses en el que se ha involucrado?

Cierro citando a Rogelio López Cuenca, quien en su reciente artículo «De la decadencia del monumento público«, precisaba: «un monumento es también siempre un automonumento a mayor gloria de quien en su día lo promueve o sufraga, de quien lo inau­gura y de quien lo firma: elogio de la virtud como branded content«.