“El Real Patronato tiene un Presidente y un Vicepresidente. Serán elegidos por el Pleno entre los vocales designados y nombrados por la persona titular del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para un mandato de cinco años”. Lo establece muy claramente el Estatuto del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, aprobado en 2013. Sin embargo, el que fuera hasta hace unos días su presidente, Ricardo Martí Fluxá, llevaba solo tres años en el cargo, desde el 28 de marzo de 2017, cuando tres días después de ser nombrado vocal por el ministro Íñigo Méndez de Vigo, el pleno del patronato lo “eligió” para desempeñar esa importante función. ¿Qué ha pasado? Hasta hoy, los presidentes de los grandes museos han agotado (y sobrepasado, a menudo) sus mandatos o han renunciado voluntariamente, como hizo (o eso se comunicó) Guillermo de la Dehesa, el predecesor de Martí Fluxá aquí. De la salida de este, que pasa a engrosar junto a su vicepresidente, Óscar Fanjul, el grupo ornamental de patronos de honor, no se ha dicho ni palabra. Se habla de “sustitución”, sin dar razones. Las actas del patronato de este museo, como las de casi todos en España, son inaccesibles y Martí Fluxá procede de la carrera diplomática, así que nos quedaremos sin saber si ha mediado una renuncia o le han señalado la puerta. Pero hay indicios que nos permiten adivinar alguna de las razones de su final.

La primera, evidente, es política. La vinculación con el Partido Popular de Martí Fluxá no es de las más intensas pero es clara, pues fue secretario de Estado para la Seguridad con Aznar. Cuando llegó al ministerio, José Guirao respetó la vigencia del nombramiento pero su sucesor, José Manuel Rodríguez Uribes, aprovechó quizá para relevarlo el hecho de que, el 3 de marzo pasado, Fluxá fuese elegido presidente de la poderosa Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Aeronáutica, Seguridad y Espacio (TEDAE), o sea, de la industria armamentística, a través de una tardía puerta giratoria. Un nuevo cargo que no es incompatible con el de presidente del patronato de un museo pero que sí, estoy de acuerdo, queda muy feo. Ángeles González-Sinde, la nueva presidenta, fue ministra de Cultura con Zapatero y su cercanía al PSOE es igualmente no-intensa-pero-clara.

Se comentaba que el director del museo, Manuel Borja-Villel, y Martí Fluxá no se entendían. El presidente, y Fanjul, quien tenía según me dicen más capacidad y más ganas, no se sentían cómodos con el “manolismo” instalado en el manejo del museo, que lleva en ocasiones al límite estructuras y normativas. Y tuvieron un conflicto en torno al concurso para la elección de subdirector, abierto tras la salida en mayo de 2019 de João Fernandes para dirigir el Instituto Moreira Salles. En pleno agosto se publicó la convocatoria (con solo diez días de plazo para presentar candidaturas) y en septiembre la lista de admitidos, solo cinco. Entre ellos figura quien estaba destinada a ganar, la argentina Mabel Tapia, sin una gran trayectoria pero miembro de la Red Conceptualismos del Sur y coordinadora de L’Internationale, organizaciones muy en la onda de Borja-Villel. En octubre, el concurso se había resuelto y Ángeles García dejaba caer en El País el nombre de la afortunada, advirtiendo: “será subdirectora del museo si así lo acuerda el patronato en su próxima reunión”.

Sabemos por la Memoria de 2019 del museo que la comisión permanente, encargada de hacer el nombramiento, se reunió el 25 de noviembre. Pero este no se produjo entonces ni en la/las que se celebraran en 2020 antes del confinamiento. El pasado 26 de junio, solo tres días después de ser “elegida” presidenta del patronato, González-Sinde reunió rápidamente a la comisión permanente para firmar el nombramiento de Mabel Tapia como subdirectora (y atender otros asuntos pendientes, supongo). Han transcurrido dos semanas y esa decisión no se ha hecho pública. ¿No le parece necesario al museo comunicar a los medios y a los ciudadanos algo tan relevante?

En realidad, Tapia lleva ya un buen tiempo trabajando en el museo estatal (pueden ver cómo la presentan aquí o aquí), enlazando contratos menores en dos períodos. Entre 2015 y 2016 cobró un total de 28.000 € en concepto de «Servicio de apoyo en el proyecto red de conceptualismos del sur» (a través de dos contratos, publicados el 04.09.2015 y el 04.05.2016). En marzo de 2018 fue contratada para «la realización del proyecto After audience Midstream«, por 11.000 euros. Se trata de una jornada de conferencias celebrada en Viena en cuya organización participó el Reina Sofía (no me puedo explicar el importe del contrato). En en octubre de ese mismo año para «trabajos de planificación y programación del Congreso Larga Exposición: Arte contemporáneo, cultura de masas y nueva esfera pública», por 4.000 €, y en marzo de 2019 para la «realización del Proyecto Asesoría sobre la Colección de Ella Fontanals-Cisneros» (que no iba a ir al Reina Sofía sino a Tabacalera), por otros 4.000 €. Veo, por otra parte, un contrato de noviembre de 2019 para «el programa de investigación Saberes Emergentes«: un seminario-taller que se adjudica a la Asociación Red de Conceptualismos del Sur, cuando se trata de una actividad organizada por el museo junto al Institute of Radical Imagination (con el que también colabora Mabel Tapia) y L’Internationale.

No saben la cantidad de mensajes que recibo de personas que denuncian y lamentan la falta de transparencia y de igualdad de oportunidades en los contratos que firman (o no firman, a través de falsos autónomos) algunos museos públicos. Es un tema en el que no puedo profundizar aquí pero les sugiero que lean este artículo de Civio sobre el abuso de los contratos menores. Los tribunales consideran ilegal el troceo o fraccionamiento de los contratos para esquivar obligaciones de publicidad o de concurrencia.

¿Cuánto tiempo llevaba Borja-Villel orquestando la sustitución del presidente del patronato para allanarse el camino en esta y, quizá, otras cuestiones? Pienso que al menos desde que José Guirao, que no era de su cuerda, dejó de ser Ministro de Educación, Cultura y Deportes. Según declaró González-Sinde en una entrevista reciente, también de Ángeles García, “Cuando Borja-Villel me dijo hace tiempo que quería contar conmigo, pensé que se refería a algo más secundario. No me esperaba la presidencia del patronato. Creí que no daba el perfil”. Luego añade sobre la elección de Beatriz Corredor como vicepresidenta: “Fue idea de Borja-Villel y del ministro José Manuel Rodríguez Uribes”. El pleno del patronato para “elegir” a ambas estaba previsto seguramente para marzo. Es ya costumbre que el ministro de turno nombre vocales a quienes pretende colocar a la cabeza de los patronatos de los museos solo unos días antes de la reunión del correspondiente pleno (sucedió con Pérez-Llorca en el Prado y, como he apuntado, con Martí Fluxá aquí). González-Sinde y Corredor fueron nombradas vocales el 5 de marzo. Pero vino el confinamiento y hubo que esperar.

En sus muchas intervenciones mediáticas desde su nombramiento, la presidenta ha demostrado que comulga con el proyecto del director, al que le quedan dos años y medio en el museo (renovó por cinco años en enero de 2018, con Méndez de Vigo, y su contrato tiene una duración máxima de quince). ¿Cuentan para algo los otros integrantes del patronato? Veamos quiénes son y quiénes los pusieron allí. Y quiénes mandan realmente.

El pleno lo integran un máximo de 30 vocales, diez natos y un máximo de 20 designados. Los natos, sobre los que no me parece necesario hacer ningún comentario, son:

  • Javier García Fernández (secretario general de Cultura)
  • Andrea Gavela (subsecretaria de Cultura y Deporte)
  • María José Gualda (secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos)
  • Román Fernández-Baca (director general de Bellas Artes)
  • Manuel Borja-Villel (director del museo)
  • Cristina Juarranz (subdirectora gerente del museo)
  • Luis Cacho (consejero de Educación y Cultura de La Rioja)
  • Esperanza Moreno (consejera de Educación y Cultura de la Región de Murcia)
  • Vicent Marzá (conseller de Educación, Cultura y Deporte de la Comunidad Valenciana)
  • Pilar Lladó (presidenta de Fundación Amigos del Museo Reina Sofía)

Los vocales designados por el ministro del ramo han de ser, según el Estatuto del museo, “personas de reconocido prestigio o competencia en asuntos relacionados con la cultura y las artes plásticas o que se hayan distinguido por sus servicios o ayudas al museo”, condición que muchas veces no se cumple. Un máximo de veinte, y ahora hay dieciocho. Son nombrados por tres años, renovables en dos ocasiones. Los ordenaré por antigüedad, lo que nos permitirá ver cómo se ha ido configurando el actual patronato.

Tenemos que retroceder a 2011, cuando se aprueba la Ley 34/2011, de 4 de octubre, reguladora del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Era presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, y ministra de Cultura Ángeles González-Sinde. Había que reconfigurar los órganos de gobierno de acuerdo con esta nueva ley que concedía mayor autonomía de gestión al museo y renovar los vocales designados en el plazo de tres meses. Pero en noviembre tuvimos elecciones generales. Ganó Mariano Rajoy y nombró ministro de Educación, Cultura y Deporte a José Ignacio Wert, que es quien da la forma inicial al presente patronato, en el que entran, tras la aprobación del nuevo Estatuto en 2013, un buen número de grandes empresarios.

Miguel Ángel Cortés

Es el único e inexplicable superviviente de los patronatos anteriores a la Ley de 2011. Lo nombró en diciembre de 2005 Carmen Calvo, como deferencia hacia el PP en la oposición, imagino. Cortés, que se ha distinguido luego por participar en los chanchullos culturales más gordos, venía de ser con Aznar secretario de Estado de Cultura (1996-2000) y secretario de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica (2000-2004), de montar la SEACEX y de poner en marcha el Programa de Arte Español para el Exterior. El Estatuto del museo de 1996, vigente en ese momento, marcaba una permanencia de seis años a los vocales, pero Wert lo repescó en febrero de 2012 cuando ya se acababa su tiempo, quizá para compensar que entraban en el patronato Guillermo de la Dehesa y Carlos Solchaga, y ahí se ha quedado hasta hoy. Lleva casi quince años en el patronato, cuando el máximo son ahora nueve. Renovó en 2015 con Wert y en 2018 con Méndez de Vigo. Desde el patronato promovió la exposición de Emilio Ambasz en 2011, de cuya fundación era secretario general.

Montse Aguer

Aguer y los dos siguientes patronos forman parte de la primera tanda de nombramientos de Wert en 2012 y, como Cortés, renovaron en 2012 con el mismo ministro y en 2018 con Méndez de Vigo. Desde 2015 es directora de los museos de la Fundación Gala-Salvador Dalí pero antes lo fue de su Centro de Estudios Dalinianos. Ha estado muy implicada en las actividades del Reina Sofía relacionadas con Dalí, lo cual es lógico pero a la vez cuestionable al hacerlo desde el patronato de un museo público, dado que la fundación con sede en la Torre Galatea es una entidad privada que se beneficia (también el Reina Sofía) de la asociación. Fue co-comisaria del blockbuster sobre el artista en 2013 y de al menos dos de las operaciones conjuntas de alquiler de obras para sanear cuentas: la exposición sobre Dalí en el Fórum Grimaldi de Mónaco en 2019 (211.420 € pagaron al museo y 749.580 euros a la fundación) y la organizada en Moscú en 2020 por la Fundación The Link of Times, del magnate ruso Víktor Vékselberg (275.862 € y 724.138 €). Hubo otra muestra anterior en Kioto, en 2016, de la que no tengo datos económicos.

Santiago de Torres Sanahuja

Médico, empresario y coleccionista con pasado político en la izquierda, aunque entró en el patronato con la derecha. Ostentó cargos relacionados con la salud y asesorías varias desde 1985 en gobiernos del PSOE, fue subsecretario en el Ministerio de Cultura entre 1992 y 1993, con Jordi Solé Tura, y a continuación subsecretario en el Ministerio de Asuntos Sociales. Consejero de grandes empresas como Indra, triunfa hoy con Atrys Health y e-Diagnostic, dedicadas a los servicios diagnósticos y a la telemedicina. Es el representante  del fondo de capital riesgo de biotecnología Inveready Biotech. Patrono de la Fundación Alternativas (PSOE) desde febrero de este año. Como curiosidad: tuvo en Madrid desde 2004 una galería de arte, MS, que cerró unos meses después de ser nombrado patrono. No se conoce ninguna donación o aportación dineraria al Reina Sofía.

Marcelo Mattos Araujo

Abogado y museólogo, es en la actualidad superintendente ejecutivo del Instituto Moreira Salles en Rio de Janeiro, el mismo que ha fichado a João Fernandes como director. Fue director de la Pinacoteca do Estado de São Paulo (2002-2012), puesto que dejó para asumir el cargo de secretario de Cultura del Estado de São Paulo. Antes había sido director allí del Museo Lasar Segall (1997-2001). Desde hace unos meses es vicepresidente de la junta directiva de la Fundação Bienal de São Paulo, de cuya junta ejecutiva era miembro desde 2010. Fue posiblemente nombrado patrono a petición de Borja-Villel, que lo consideraría útil para su estrategia latinoamericana.

Todos los anteriores deberían abandonar el patronato en febrero de 2021, dentro de siete meses.

El Estatuto de 2013 abrió la puerta del patronato a los empresarios: “Se podrá nombrar entre los mismos a personas físicas o representantes de las instituciones públicas o privadas que realicen contribuciones de cualquier naturaleza al Museo o al cumplimiento de sus fines, incluidas las donaciones o aportaciones económicas”. En septiembre, José Ignacio Wert les puso silla, de golpe, a siete conocidos CEO: Salvador Alemany (Abertis), Isidro Fainé (la Caixa), Emilio Botín (Banco Santander), Pablo Isla (Inditex), Antonio Huertas (Mapfre), Ignacio Garralda (Fundación Mutua Madrileña) y César Alierta (Telefónica). Las dos primeras empresas han dejado, secretamente, de tener representación en el patronato y no hay con ellas convenios recientes de colaboración de gran importe.

No me referiré a sus perfiles personales sino a los convenios en vigor, que son la razón de su inclusión en el patronato. Supongo que intervienen muy poco en las sesiones del mismo.

Ignacio Garralda (Fundación Mutua Madrileña)

La Fundación Mutua Madrileña aporta 300.000 € al programa de atención al visitante del museo. A cambio, el museo ofrece gratuitamente a sus clientes visitas guiadas, talleres familiares e invitaciones a inauguraciones. Último convenio publicado: julio de 2019.

Antonio Huertas (Mapfre)

La Fundación Mapfre aporta en total 200.000 €: 175.000 para conservación y restauración (último firmado en diciembre de 2019) y 25.000 para programas culturales del museo (el más reciente es de noviembre de 2019).

Pablo Isla (Inditex)

Industria de Diseño Textil (Inditex) aporta 300.000 € para el mecenazgo de la colección del museo. Último convenio firmado: junio de 2020.

José María Álvarez-Pallete (Telefónica)

Sustituyó en 2017 a César Alierta como representante de Telefónica, que ha rebajado este año su aportación al museo (convenio de junio de 2020). Son 231.704 € en concepto de “colaboración para el desarrollo tecnológico del Museo”: 200.000 € a ingresar y 31.704 € en especie mediante la entrega al MNCARS del proyecto “Ampliación del sistema de marketing dinámico para la información del visitante”. Además, ofrece un curso online sobre el cubismo, que valora en algo más de 80.000 €.

Es el caso más complejo y más problemático entre los mecenas corporativos del museo. En junio de 2016, la Fundación Telefónica  firmó un contrato de comodato a favor del Reina Sofía de 32 obras de su colección cubista (que, con las que estaban ya allí, suman un total de 59 depositadas) con una validez de cinco años. Las salas en las que se exhiben funcionan como un pequeño sub-museo propio (fue un proyecto real de la empresa, tiempo atrás) y el contrato incluye una cláusula que obliga a identificarlas con el rótulo “Colección Fundación Telefónica”. La empresa ha estado utilizando en los dos últimos años al museo para promocionar comercialmente productos tecnológicos, como hizo con el proyecto de análisis de visitantes a la exposición Piedad y Terror en Picasso. El camino a Guernica (2017). Les remito, para estas contaminaciones entre lo público y lo privado, a mi artículo “Caso de estudio: Telefónica y el Museo Reina Sofía” en el número 1 de la revista Utopía.  

Ana Patricia Botín (Banco Santander)

Entró en 2014 en el patronato sustituyendo a su padre, Emilio Botín, fallecido ese año. En octubre de 2019 se firmó el último convenio para el programa educativo del museo, por importe de 350.000 €, que incluye la financiación para el Centro de Estudios.

Hasta aquí la tanda de patronos en representación de empresas y los designados por José Ignacio Wert. Sigo con los que nombró Íñigo Méndez de Vigo.

Pedro Argüelles Salaverría

Obtuvo su silla en octubre de 2017. Con trayectoria política vinculada al Partido Popular, era en 2018 el alto cargo con mayor patrimonio en España. No consta ninguna aportación o donación al museo. Fue director de gabinete del ministro de Defensa, Eduardo Serra (1996-2000). Dirigió Aena y presidió la Fundación Aena (2000-2002). Fundador del Banco Alcalá, fue presidente de Boeing España hasta 2012, cuando fue nombrado secretario de Estado de Defensa con Pedro Morenés, en el gobierno de Rajoy en el que coincidió con Méndez de Vigo, entonces secretario de Estado Para la Unión Europea; en 2015, Argüelles Salaverría nombraría director de su gabinete técnico al coronel Pedro Méndez de Vigo, hermano del exministro de Cultura. Ha sido parlamentario europeo y diputado regional en la Asamblea de Madrid. Desde febrero de 2018 es presidente de Relaciones Corporativas del IE Business School.

Alberto Cortina Koplowitz

Nombrado patrono en mayo de 2018, por Méndez de Vigo. Es el hijo mayor de Alberto Cortina y Alicia Koplowitz. No hay en los medios nada sobre él que no tenga relación con sus empresas y en especial con sus inversiones inmobiliarias. Es coleccionista y miembro del Global Patrons Council de la feria Art Basel. Trabajó en J.P. Morgan y ha desempeñado cargos importantes de diversas empresas: Banco Zaragozano, Barclays, Iberdrola… Desde 1999 es director ejecutivo de Omega Capital Group, que engloba buena parte de los bienes familiares, incluida la colección de su madre. Hay que saber que el entonces vicepresidente del patronato del Reina Sofía, Óscar Fanjul, era y es vicepresidente de Omega Capital y consejero de Koplowitz. Tiene sobre el papel una relevancia particular en el patronato, por formar parte de su comisión permanente (ver abajo) pero no se ha publicado ninguna aportación o donación al museo.

Carlos Lamela

Nombrado también en mayo de 2018, por el mismo ministro. Es un conocido arquitecto, autor de proyectos de gran envergadura en Madrid como las torres de Colón, el Santiago Bernabéu o la T4 de Barajas. En estos días, polémico por su remodelación de Canalejas (Grupo Villar Mir), a causa de la cual fue acusado por el fiscal de Medio Ambiente, por daños contra el Patrimonio Histórico. Fue absuelto. No conozco ninguna vinculación suya con el arte contemporáneo. Sí con la arquitectura, obviamente, que tendrá próximamente mayor protagonismo en el museo.

Patricia Phelps de Cisneros

Misma tanda de mayo de 2018, por Méndez de Vigo. Seguramente a petición de Manuel Borja-Villel, que tiene en gran aprecio a la coleccionista venezolana. Caso único en este patronato, sí ha hecho dos importantes donaciones al museo: 39 obras en enero de 2018 y otras 45 en marzo de 2019. Antes, en 2013 el Reina Sofía había organizado una exposición con obras de su colección, La invención concreta, y ella dejó en depósito 34 obras a las que ya se dio un lugar privilegiado en la colección permanente. Es además patrona de la Fundación Museo Reina Sofía, una duplicidad que no tiene demasiado sentido.

La Colección Patricia Phelps no puede desvincularse de los negocios de Gustavo Cisneros, su marido, uno de los hombres más ricos en Latinoamérica. En su web personal y en la de su hija pueden comprobar cómo ellos mismos mezclan sus intereses empresariales y su actividad en el mundo del arte. Él tiene nacionalidad española y muchos amigos en las altas esferas de aquí, empezando por el  rey emérito y Felipe González. Fue agasajado por el gobierno de Rajoy, que quería ver crecer sus inversiones en España y que le concedió a él la Orden de Isabel la Católica y a su esposa la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2013 y la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio en 2014.

Pasamos ahora a la época de José Guirao en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que nombró solo a dos vocales, en diciembre de 2018, ambas con trayectorias vinculadas en distinto grado al arte contemporáneo. A partir de aquí, el nombramiento de vocales será siempre protagonizado por mujeres, fundamentalmente para cumplir la ley de paridad en los órganos de gobierno.

Estrella de Diego

Única entre los vocales con un perfil académico y plenamente especializado en arte. Catedrática en la Universidad Complutense de Madrid, ha sido comisaria de exposiciones, destacando la representación de España en la 22 Bienal de Sao Paulo y en la 49 Bienal de Venecia. Ha sido asesora del MUSAC de León (con Guirao) y la Fundación Carolina, y es multi-patrona: también en el Museo del Prado, la Academia de España en Roma y el Instituto Cervantes. Es académica de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y colaboradora de El País. José Guirao ha contado con ella en diversas ocasiones, al menos desde que la propuso como comisaria en Venecia, siendo él asesor de arte contemporáneo del Ministerio de Asuntos Exteriores, y con alguna frecuencia cuando era director de La Casa Encendida.

A punto de publicar este artículo, he sabido que Estrella de Diego, tras su designación como vocal del patronato del Museo del Prado (el 2 de julio, al mismo tiempo que Guirao), ha presentado su dimisión como vocal en el del Reina Sofía.

Ana Vallés

Es presidenta del grupo de empresas Sorigué y presidenta de la Fundació Sorigué. Dio un giro a la colección iniciada por su tío, Julio Sorigué, con la ayuda de un grupo de asesores entre los que figuraba José Guirao. Este, ya como ministro, hizo en enero de 2019 una visita oficial a PLANTA, el museo que Vallés ha creado en las instalaciones de la empresa en Balaguer, solo unas semanas después de nombrarla vocal. Lo es además en el patronato de la Fundación Princesa de Girona, en el de la Fundación Arquitectura y Sociedad y en el del MACBA, y forma parte del consejo asesor de ARCO y del comité ejecutivo del MNAC. No tengo constancia de que haya hecho ninguna aportación o donación al Reina Sofía, aunque se menciona en la web del museo una “colaboración” en la exposición de Doris Salcedo en el Palacio de Cristal.

Termino con los nombramientos de Rodríguez Uribes en marzo de 2020, cien por cien políticos. Ya conocerán a la guionista, expresidenta de la Academia de Cine y exministra Ángeles González-Sinde, la primera de las tres designadas por él: me ahorro la presentación.

Beatriz Corredor

Llegó al patronato para ser «elegida» vicepresidenta. Declarada sanchista, es presidenta desde hace cuatro meses de Red Eléctrica, con un sueldo de 546.000 €. En el momento de su designación como vocal formaba parte de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y era presidenta de la Fundación Pablo Iglesias (continúa en su patronato). Antes, fue concejala en el Ayuntamiento de Madrid, ministra de Vivienda con Zapatero (2008-2010) y luego secretaria de Estado de Vivienda y Actuaciones Urbanas.

María Eugenia Rodríguez Palop

Eurodiputada de Unidas Podemos y titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid, donde es también profesor, en la misma área, Rodríguez Uribes. Entra en el patronato básicamente como cuota del partido socio del PSOE en el Gobierno.

Patronos de honor

No voy a detenerme en ellos porque no tienen funciones asignadas y el cargo es un mero reconocimiento a los servicios prestados. Son casi todos expresidentes y exvicepresidentes del patronato: Pilar Citoler, Guillermo de la Dehesa, Óscar Fanjul, Ricardo Martí-Fluxá, Claude Ruiz Picasso y Carlos Solchaga.

Comisión permanente

Aquí es donde se corta el bacalao. El pleno del Patronato del Reina Sofía se reúne habitualmente solo una vez al año. Las decisiones del día a día se toman en su comisión permanente, que en 2019 se convocó en ocho ocasiones. Este órgano tiene asignadas, entre otras funciones, autorizar las adquisiciones, solicitar al ministerio la aprobación para aceptar depósitos o la aprobación del anteproyecto de presupuesto. Fija los precios de las actividades y servicios, acepta aportaciones económicas a favor del museo, aprueba la modificación de su estructura orgánica y el nombramiento y separación del personal directivo.

Tiene seis integrantes natos y pueden unirse a ella hasta seis vocales designados por el pleno. Pero solo hay dos. Debo apuntar que la composición de esta comisión era un secreto (no se desvelaba ni en la Memoria) hasta que hace unos días solicité la información al museo a través de redes sociales y la publicaron. Esta es:

  • Ángeles González-Sinde (presidenta del Patronato)
  • Beatriz Corredor (vicepresidenta del Patronato)
  • Javier García Fernández (secretario general de Cultura)
  • Andrea Gavela (subsecretaria de Cultura y Deporte)
  • Manuel Borja-Villel (director del museo)
  • Cristina Juarranz (subdirectora gerente del museo)

Y, en representación de los vocales designados,

  • Ignacio Garralda (Fundación Mutua Madrileña)
  • Alberto Cortina Koplowitz

Cabe imaginar que los asuntos se ventilan entre el director y los representantes del ministerio, con la presidenta como mediadora.

Comité asesor

Existe en el Reina Sofía un comité asesor, que no figura en la Ley ni en el Estatuto pero que lleva años ahí. Lo integran tres antiguos patronos, Zdenka Badovinac, Fernando Castro Flórez y María de Corral, que además fue directora del museo, y varios expertos: Selina Blasco, Bernard Blistène, Christophe Cherix y Marta Gili. Solo se les consultan las adquisiciones.

Ausencias

¿Qué echamos en falta en el patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía?

  • Mayor presencia de expertos. El documento de buenas prácticas que firmó el Ministerio de Cultura en tiempos de Carmen Calvo con las asociaciones de profesionales del sector perseguía un equilibrio entre ellos, los representantes políticos y los mecenas. No se cumple.
  • Artistas. Tratándose también de un centro de arte actual, qué menos que dar cabida a un par de artistas españoles de prestigio. Sin embargo, parece que la presidenta del patronato no los quiere ni en las salas de exposiciones (sugería que se vayan a Matadero: quiero pensar que no se explicó bien o no se entendieron bien sus palabras)
  • Justificación y prueba del valor de cada uno de los patronos. Las sillas deben ser para quienes de verdad las merezcan. No puede haber políticos, de unos y otros partidos, entre los vocales designados. Ya tienen su lógica representación entre los vocales natos.
  • Transparencia. Los gobiernos y organizaciones que mejor entienden qué es un patronato y cómo debe funcionar publican sus actas y comunican toda decisión relevante.

En España, la teoría nos la sabemos. Algún día, más pronto que tarde, tendremos que empezar con la práctica.