A principios de julio se publicó en el BOE una orden ministerial por la que José Manuel Rodríguez Uribes añadía siete vocales –hacía tiempo que no se nombraban tantos de golpe– al patronato del Museo Nacional del Prado. El Estatuto del museo, que data de 2004 (con modificaciones hasta 2011), configura un patronato particularmente extenso, con hasta cuarenta miembros (el mínimo son veinte), y un doble procedimiento de nombramiento, como veremos. Con las últimas incorporaciones, son ahora treinta.

No hace falta que explique la relevancia que tiene o debería tener un patronato en el gobierno de una institución cultural de tan enormes dimensiones (en diversos sentidos) como el Museo del Prado. Entre otras cosas, en estos momentos de grandísimas dificultades económicas para casi todos los museos del mundo, debería ser crucial para garantizarle los fondos necesarios para seguir trabajando a la altura que esperamos de él. Pero sobre su funcionamiento, sus logros y sus deficiencias, no sabemos gran cosa, porque no brilla por su transparencia. Hay no obstante algunos aspectos, sobre todo en su composición, que podemos analizar para acercarnos a su capacidad real de actuación en apoyo del museo.

Vocales natos

Tenemos, para empezar, los doce vocales natos, dos más que en el Museo Reina Sofía. Son sus cargos los que les abren la puerta del patronato pero esa representación administrativa o institucional no esconde la deuda de buena parte de ellos con sus respectivos partidos, cuyas consignas habrían de seguir si llegara el caso de tomar alguna decisión con matices políticos (anoto entre paréntesis las filiaciones claras, con enlace a artículos en las que se explicitan).

En la actualidad son:

  • Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP)
  • Alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (PP)
  • Subsecretaria de Cultura y Deporte, Andrea Gavela (PSOE)
  • Secretario de Estado de Función Pública, Francisco Hernández Spínola (PSOE)
  • Secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos, Mª José Gualda (PSOE)
  • Director General de Bellas Artes, Román Fernández-Baca (PSOE)
  • Director General del Patrimonio del Estado, Juan Tejedor
  • Director del Museo Nacional del Prado, Miguel Falomir
  • Presidenta de Patrimonio Nacional, Mª Llanos Castellanos (PSOE)
  • Presidente de la Fundación Amigos del Museo del Prado, Carlos Zurita
  • Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Fernando de Terán
  • Directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias
  • Consejero de Educación y Cultura de Ceuta, Carlos Rontomé (PP)
  • Director General de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural de Extremadura, Francisco Pérez Urban (PSOE)

Se podrían agrupar en cuatro tipologías, dejando fuera al director del museo y al presidente de los Amigos.

1. Algunos patronos son prácticamente honoríficos: los que representan a la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y las vetustas reales academias. He de decir, no obstante, que la primera ha aportado en los últimos años unas cantidades no desdeñables al museo, para “agradecer” su contribución a la promoción de Madrid como destino turístico. En 2018 fueron 100.000 € para los actos de la inauguración del bicentenario, con inclusión de Madrid en Danza, y en 2019 otros 100.000, con destino a la exposición de Giacometti (y a un ciclo de conciertos del Festival Internacional de Arte Sacro), además de 150.000 para la de Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. 

2. Otros ejercen el control político, presupuestario y administrativo (altos cargos de los ministerios de Cultura y Deporte, de Hacienda y de Política Territorial y Función Pública)

3. Dos encarnan el parentesco del Prado con los mayores conjuntos de bienes públicos del país: Patrimonio Nacional y Patrimonio del Estado.

4. Otros dos, los últimos en la lista, simbolizan la condición que tiene el Prado de museo del Estado, que pertenece a todos los españoles, pero son muy políticos. Son nombrados por el Consejo de Patrimonio Histórico, que debería escoger según el Estatuto “entre personas de reconocida competencia en asuntos relacionados con la gestión del patrimonio histórico español” pero que se limita a mandar, por orden alfabético de comunidades autónomas, a los responsables políticos del departamento de Cultura de las mismas.

Vocales designados

A continuación tenemos a los vocales nombrados libremente por el ministro, un máximo de quince, con justificación que varía ligeramente en el Estatuto (“personas de reconocida competencia en asuntos relacionados con el patrimonio histórico español o que se hayan distinguido por sus servicios a la cultura”) respecto a la Ley reguladora del museo (“personas de reconocida competencia en asuntos relacionados con el patrimonio cultural, que se hayan distinguido por su trayectoria en este ámbito”). En “la cultura” cabe casi todo.

“Los vocales designados –establece el Estatuto– desempeñarán sus funciones por un periodo de cinco años (…). El mandato podrá ser renovado hasta dos veces más, por periodos de igual duración”. Su permanencia en el patronato es por lo tanto sensiblemente mayor que en el Reina Sofía, donde se nombran por tres años prorrogables dos veces (nueve en total).

En la actualidad hay diez vocales libremente designados, a los que vamos a conocer por orden de nombramiento para saber cómo fueron llegando aquí. Verán que les detallo la edad de cada uno de ellos y existe una razón: este es un patronato muy envejecido, un cementerio de elefantes. Y especialmente en este segmento del mismo. Los vocales natos son más “jóvenes”, al ser casi siempre políticos en activo, aunque cabe llamar la atención sobre las de Román Fernández-Baca (69 años), Carlos Zurita (76), Carmen Iglesias (78) y Fernando de Terán (86 años). Y los empresarios “benefactores” tampoco son precisamente unos niños, con un par de excepciones.

Amelia Valcárcel

Filósofa, 69 años. Impartió clases durante muchos años en la Universidad de Oviedo y es ahora catedrática en la UNED. Aunque su paso por la política “profesional” fuese breve (entre 1993 y 1995, Consejera de Educación, Cultura, Deportes y Juventud del Gobierno del Principado de Asturias) su vínculo con el PSOE es estrecho. Forma parte del Consejo de Estado desde 2004 y tuvo un papel destacado en la Ponencia Política para la reformulación del partido en 2017.

Es vocal desde 1999 (la única superviviente en el patronato de los nombrados por Mariano Rajoy cuando él era ministro de Cultura y Fernando Checa era director del museo) y vicepresidenta desde julio de 2004 (momento en que el pleno, o sea, Carmen Calvo, eligió como presidente a Rodrigo Uría). Incumple hasta tal punto la normativa del museo que hasta el Tribunal de Cuentas, en su último informe de fiscalización del museo, ha pedido que se acabe con la ilegalidad en la que ha incurrido el museo o, mejor dicho, el ministerio, que tiene la responsabilidad última sobre el patronato: tras señalar que Pérez Llorca había sobrepasado con mucho, hasta su fallecimiento, el período presidencial (de cinco años, según el Estatuto), recuerda que Valcárcel “continúa desempeñando dicho puesto, excediendo tanto los cinco años de mandato como vicepresidenta como los quince años como vocal”. Los sucesivos ministros que han ido renovando su condición de vocal han incumplido la Ley y el Estatuto; el último, Méndez de Vigo en febrero de 2017.

Guillermo de la Dehesa

Político y empresario “giratorio”, 78 años. Es muy difícil resumir su amplísimo currículo, para cuyo estudio les remito a su web personal. Lo más reseñable, en el ámbito público, es que, siempre en gobiernos del PSOE, fue secretario general de Comercio y secretario de Estado de Economía (con Carlos Solchaga, que es hoy patrono de honor en el Museo Reina Sofía). Nada más dejar este cargo pasó a ser asesor internacional para España del banco Goldman Sachs. En la esfera empresarial ha tenido una actividad frenética en los consejos de muchas compañías: Banco Pastor, Ibersuizas, Hullas del Coto Cortés, Unión Fenosa, Telepizza, Santa Lucía, Campofrío y Banco Santander. Ha sido presidente de Gas Madrid, Pastor-Alliance, Fondos Galicia, Plus Ultra, Aviva y Amadeus.

Conocido en el PSOE como “Guillermo de la Derecha” (le puso el mote Alfonso Guerra), fue colocado en el patronato por Carmen Calvo en febrero de 2007. En junio de 2010 fue “elegido” presidente del patronato del Museo Reina Sofía, cargo que ostentó hasta 2017. Curiosidad: su esposa, la socióloga Michèle Barbé, es también pintora y escultora.

Alicia Koplowitz

Empresaria, 65 años. Una temprana e importante herencia fue el origen de una siempre creciente fortuna personal que se acrecentó con la venta a su hermana de sus acciones de Fomento de Construcciones y Contratas en 1998 por más de 800 millones de euros. Fundó entonces la oficina de inversiones Omega Capital, que puso en las manos de Óscar Fanjul (exvicepresidente del patronato del Museo Reina Sofía) y de su hijo Alberto Cortina Koplowitz (vocal en el mismo). Omega invierte principalmente en el sector inmobiliario y en bolsa, y la colección de arte de Koplowitz es propiedad de la empresa. Según Forbes, es la sexta persona más rica de España (2.400 millones de dólares).

Fue nombrada vocal en febrero de 2007 por Carmen Calvo (le queda, como a Guillermo de la Dehesa, año y medio en el patronato). En 2018 donó una obra al museo: el retrato de Josefa del Águila, de Federico de Madrazo, adquirido por 300.000 €. Aporta desde hace años los arreglos florales en las áreas de distribución de visitantes. Hasta hace poco había sido muy discreta respecto a su colección pero en 2017, después de pasar por el Museo Jacquemart-André de París, expuso una selección de la misma en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, que tiene a la cabeza a Miguel Zugaza, anterior director del Prado. En junio de 2019 ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, a iniciativa de otro exdirector del museo, Francisco Calvo Serraller, en condición de mecenas (¿es para tanto?). Curiosidad: estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Complutense pero no se le conocen obras artísticas.

Eduardo Serra

Político flotante entre partidos y empresario giratorio, 73 años. Otro currículo interminable. Desempeñó diversos cargos en gobiernos de UCD y del PSOE antes de ser secretario de Estado de Defensa de 1984 a 1987, con Felipe González, y ministro del mismo ramo, de 1996 a 2000, con José María Aznar. En junio de ese año la ministra Pilar del Castillo lo nombró vocal del patronato del Prado para convertirlo de inmediato en presidente (la tradición de la “elección a dedo” viene de lejos, como ven). Era una época bastante convulsa en el Prado, con una sucesión de directores que salían de allí escaldados. Serra dimitió en 2004 (o “lo dimitió” Carmen Calvo) después de haber empujado a Fernando Checa a hacer lo mismo y de dejar al museo con una ley propia y con un director, Miguel Zugaza, que aguantaría quince años. En octubre de 2007 César Antonio Molina lo repescó como vocal. ¿Ha superado el tiempo de permanencia en el patronato? El Estatuto no dice nada sobre cómo computar las idas y vueltas.

Fue presidente del Real Instituo Elcano. En la empresa privada, es presidente de Everis y lo ha sido de Telettra, Peugeot-Talbot, Airtel y UBS; ha pasado por los consejos de Zeltia, Ono, Deutsche Bank. Curiosidad: su primera esposa era historiadora del arte (no sé quién).

Rafael Moneo

Arquitecto, 83 años. Está en el patronato por haber sido el diseñador de la ampliación del Prado. Lo nombró Ángeles González-Sinde en octubre de 2010 (el nuevo edificio se inauguró en 2007). Es patrono de la Fundación de Amigos del Museo del Prado desde 2010.

Javier Solana

Político, físico y profesor, 77 años. Histórico del PSOE, fue ministro de Cultura (1982-1988), de Educación y Ciencia (1988-1992), de Asuntos Exteriores (1992-1995) y portavoz del Gobierno (1985-1988), siempre en gobiernos de Felipe González. Figura también de dimensión internacional: secretario general de la OTAN (1995-1999) y secretario general del Consejo de la Unión Europea (1999-2009). González-Sinde lo nombró vocal en febrero de 2010 y en julio de 2019, tras el fallecimiento de Pérez Llorca, fue “elegido” presidente del patronato, con José Guirao en el ministerio. En diciembre del año pasado se renovó su condición de vocal, lo que significa que aún podrá desempeñar su cargo hasta finales de 2024.

La elección de Solana ha trastocado una norma no escrita que había regido en el patronato durante muchos años: si el presidente es cercano al PSOE, el vicepresidente lo será al PP, y viceversa. Con el PSOE en el gobierno se esperaba un presidente de izquierdas pero la incombustible Amelia Valcárcel ha retenido la vicepresidencia. Una politización de los puestos de mayor responsabilidad que, por supuesto, no debería existir.

Víctor García de la Concha

Filólogo, 86 años. Fue director de la Real Academia Española entre 1998 y 2010, y director del Instituto Cervantes entre 2012 y 2017. Acababa de arrancar su mandato al frente de este cuando Wert lo nombró vocal del Museo del Prado, en febrero de 2012. Sacerdote secularizado, es especialista en la literatura mística del siglo XVI. Aunque con perfil conservador, no se ha significado políticamente.

Pilar del Castillo

Política retirada (PP) y catedrática de Ciencia Política y de la Administración en la UNED, 67 años. Fue, tras dirigir el Centro de Investigaciones Sociológicas, ministra de Educación, Cultura y Deporte de 2000 a 2004 (con Aznar) y portavoz del Grupo Parlamentario Popular Europeo en la Comisión de Industria, Investigación, Energía y Telecomunicaciones de 2009 a 2014. Durante su estancia en la Casa de las Siete Chimeneas, se aprobó la Ley del Museo del Prado y se puso en marcha la ampliación. Está en el patronato desde febrero de 2012 (nombrada por Wert). Curiosidad: cuando llegó el momento de sumar su efigie a la galería ministerial ella se autorretrató (un dinerito que nos ahorramos).

María Dolores Jiménez-Blanco

Historiadora del arte y comisaria, 61 años. Discípula de dos directores del museo, Pita Andrade (1978-1981) y Calvo Serraller (1993-1994), es profesora de Historia del Arte Contemporáneo en la Universidad Complutense de Madrid. Sus investigaciones se han centrado en las vanguardias españolas de la primera mitad del siglo XX pero también ha prestado atención al coleccionismo. Fue nombrada vocal en julio de 2013 por Wert, seguramente a sugerencia de Miguel Zugaza, que había colaborado con ella en algunas ocasiones y le había encargado la edición de la guía oficial del museo, presentada en 2009. Persona muy válida, despunta en un patronato de figurones y forma parte de su comisión permanente (ver abajo); se llegó a barajar en 2017 su nombre como directora, por su buena relación con Pérez Llorca (cercano a su padre, el jurista y político de UCD Antonio Jiménez Blanco), que había llevado a Zugaza por la calle de la amargura.

Álvaro Fernández-Villaverde

Diplomático, 76 años. Fue presidente de Patrimonio Nacional entre 1997 y 2008. Estuvo vinculado largamente a la organización Europa Nostra, como vicepresidente y miembro de su comité de dirección, y fue presidente de Hispania Nostra. Es marqués de Santa Cruz. Se le supone una considerable colección de arte, acumulada por su familia a lo largo de siglos, y debe de haber en ella obras importantes (al menos dos de Goya) pero no me consta ninguna donación o aportación al museo. Sus vínculos con este son heredados: su antepasado José Gabriel Silva-Bazán y Waldstein fue el primer director del Prado (1817-1820) y marido de aquella marquesa de Santa Cruz que posó para Goya en uno de sus más hermosos retratos femeninos. Entró en el patronato en tiempos de Wert, en marzo de 2015. Le tocaba, por tanto, renovación en marzo de este año, pero aún no se ha producido.

Una curiosidad: es propietario de Los Hornillos, el casoplón cántabro en el que se rodó Los otros, de Amenábar. Y otra: su familia tiene alquilado a la Armada por una peseta al año el palacio renacentista de El Viso del Marqués, para albergar el Archivo General de la Marina (y tiene que ser un billete de peseta del año 1953, con el retrato de Álvaro de Bazán, el ilustre antepasado). Y otra: es muy amigo del emérito y actuó como enlace entre la empresa Abengoa, de cuyo vergonzante consejo asesor de notables fue miembro hasta 2016, y Casa Real en una supuesta operación de presión sobre los bancos para que mantuviesen a flote a la empresa.

Anabel Morillo

Y, hablando de Abengoa, tenemos en el patronato desde septiembre de 2018, nombrada por José Guirao, a la directora de la Fundación Focus-Abengoa, Anabel Morillo León. Historiadora del arte, es una de esas mujeres que no confiesan su edad pero le calculo entre 60 y 65 años. Trabaja desde su creación en 1982 en esta fundación, cuyo futuro pende de un hilo, que custodia el patrimonio artístico de la Hermandad de los Venerables en Sevilla (perteneciente al Arzobispado) y que tiene una pequeña colección de pintura barroca, con tres obras de Velázquez, además de otra de pintura contemporánea y del legado que recibió de Alfonso Pérez Sánchez, exdirector del Prado. Cuando Morillo entró en el patronato la fundación ya estaba en grave peligro; hace algo más de un año Abengoa prometía mantenerla aunque confesaba que buscaba nuevos patronos que, por lo que sé, no han llegado. El Museo del Prado y la Fundación Focus-Abengoa han colaborado en un par de ocasiones en la pasada década pero yo diría que es esta última la que ha salido más beneficiada. En 2012 organizaron juntos la exposición Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad, que itineró desde el Museo del Prado al Hospital de los Venerables y a la Dulwich Picture Gallery. Su comisario fue Gabriele Finaldi, subdirector de la pinacoteca hasta 2015 y también responsable de la muestra Velázquez, Murillo, Sevilla, inaugurada en la sede de la fundación en 2016, con algunas obras prestadas por el Prado. Él había descubierto el San Pedro penitente de Murillo que compraría la fundación en 2014 y que fue analizado y restaurado en el museo.

María Blasco Marhuenda

Vamos ya con los patronos nombrados por Rodríguez Uribes hace unas semanas. María Blasco (55 años) es una célebre bióloga molecular, especializada en la lucha contra el cáncer y directora del CNIO. Aun aceptando que ciencia es cultura y con toda la confianza en su capacidad intelectual y organizativa, no entiendo yo muy bien su presencia en el patronato, por mucho que a ella le interese el arte, según me dicen. Bienvenida sea si su incorporación significa que los saberes estarán encarnados en activos profesionales de prestigio y no en momias académicas. Aquí la tienen en una actividad en el museo organizada por la Asociación de Amigos. ¿Próxima al PSOE? Puede ser: en enero se integró en el patronato de la Fundación Alternativas, el think tank del partido.

Estrella de Diego

Historiadora del arte, 62 años. Catedrática en la Universidad Complutense de Madrid, ha sido comisaria de exposiciones, destacando la representación de España en la 22 Bienal de Sao Paulo y en la 49 Bienal de Venecia. Ha sido asesora del MUSAC de León y de la Fundación Carolina, y es patrona de la Academia de España en Roma y el Instituto Cervantes, académica de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y colaboradora de El País. Llama la atención que tras publicarse su nombramiento haya abandonado el patronato del Museo Reina Sofía, al que llegó de la mano de José Guirao en diciembre de 2018 y a cuyos contenidos está mucho más próxima su trayectoria, al tiempo que el exministro ingresa en el Prado (ver abajo). Se suma a María Dolores Jiménez Blanco como experta en arte contemporáneo, lo que suscita una pregunta: ¿cómo es posible que no haya en el patronato del museo ni un solo historiador del arte renacentista, barroco, decimonónico…?

Javier García Fernández

Catedrático emérito de Derecho Constitucional, 71 años. Ya saben: el mandamás en el ministerio, donde es secretario general de Cultura. Larga carrera de altos cargos en gobiernos del PSOE: Secretario General Técnico de los Ministerios de Vivienda, Presidencia y Relaciones con las Cortes, Subdelegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Director general de Reclutamiento y Enseñanza Militar en el Ministerio de Defensa y Subsecretario de Cultura y Deporte. En el ámbito empresarial ha formado parte de los consejos de administración de SEPES (2004-2007), HOLSA (2004-2012) y Canal de Isabel II (2007-2008). Experto en protección del patrimonio, redactó la Ley de 1985, ha sido vicepresidente de Hispania Nostra y miembro del consejo de Patrimonio Nacional.

Es muy inusual que, siendo un alto cargo del ministerio, llegue al patronato a través de una libre designación. Como hemos visto, en él ya se incluyen como vocales natos la subsecretaria Andrea Gavela y el director general de Bellas Artes Román Fernández-Baca, además del ministro que lo preside. Parece ser que García Fernández quiere sustituir a Fernández-Baca, con el dudoso argumento de que Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales que se menciona en el Estatuto no existe exactamente como tal (es de Bellas Artes a secas) pero no sería esta la manera correcta de hacer la modificación. ¿Qué sentido puede tener este movimiento? Apuesto a que, para empezar, se coloca en la comisión permanente.

José Guirao

Gestor cultural, 61 años. Siempre con el PSOE, fue director general de Bienes Culturales en la Junta de Andalucía (1988-1993), director de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura (1993-1994), director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (1994-2002)​ y de La Casa Encendida (2002-2014). Ministro de Cultura entre 2018 y 2020, renunció a su acta de diputado cuando Sánchez le dio la espalda al preferir como ministro, por estrategias partidistas, a Rodríguez Uribes. Este nombramiento puede entenderse como un acto de desagravio aunque, sí, tiene mucho que aportar al patronato. Oí que salió del Ministerio con planes en un organismo internacional pero al final regresó a la Fundación Montemadrid donde tiene muchos asuntos propios de los que ocuparse.

Íñigo Méndez de Vigo y Montojo

Jurista y político retirado, 64 años. Compensa la entrada de Guirao, como exministro del PP. Fue uno de tantos ocupantes de la Casa de las Siete Chimeneas (2015-2018) que lo mismo pudieron ser ministros de Cultura que de Agricultura, después de hacer carrera en el parlamento europeo y ser secretario de Estado para la Unión Europea (2011-2015). Bastante tenía con ser portavoz del gobierno de Rajoy. Hace algo más de un año, el barón de Claret abandonó la política y desde entonces se ha entretenido en disputar con su esposa unos títulos nobiliarios. Aquí podrá lucirlos pero me da que va a tener más actividad en el otro patronato al que acaba de incorporarse, el de la Real Academia de Gastronomía, donde será Secretario General. ¿Su mérito? Promovió que las tapas aspirasen a ser declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ninguna relación con el arte.

Carlos Westendorp

Político, diplomático y jurista, 83 años. Otro exministro más. Lo fue, por breve espacio de tiempo, de Asuntos Exteriores (cinco meses, entre 1995 y 1996) en sustitución de Javier Solana. Su prolongada carrera se ha desarrollado casi siempre en el extranjero, siendo secretario general para las Relaciones en la CEE, embajador ante la CEE, secretario de Estado para las Comunidades Europeas y embajador ante la ONU y ante los Estados Unidos, entre otros cargos. Fue el primer mentor de “Pedrito” Sánchez, que, sospecho, está detrás de este honor que se le hace, sin otra explicación posible. Su esposa, Amaya de Miguel, es directora del INAEM desde julio de 2018.

Pablo Isla

Presidente de Inditex, 56 años. Normalmente, como veremos a continuación, los CEO de grandes empresas son vocales “a propuesta del patronato”, en recompensa por un considerable desembolso. ¿Por qué esta libre designación del presidente de una corporación que no mantiene ningún convenio con el Museo del Prado y es solo una de muchas “colaboradoras”? Parece que la jugada podría tener el objetivo de que se convierta en una de las pocas que sí han contraído con él compromisos estables de mecenazgo. Confío en que Isla llegará a la mesa del patronato con un descomunal fajo de billetes. También es vocal en el del Museo Reina Sofía, con el que la empresa de Amancio Ortega suscribió algún convenio anteriormente. En cualquier caso, no se ha seguido el procedimiento habitual, sentando un peligroso precedente. Hasta hoy, la colaboración más sonada (no sé si la única) entre ambos fue el lanzamiento por parte de Zara, con motivo del bicentenario, de una colección de prendas masculinas con reproducciones de obras del Prado.

El sueldo anual de Pablo Isla es de 6,2 millones de euros.

Vocales protectores y benefactores

A partir de aquí, conozcamos a los cinco vocales que fueron nombrados por José Ignacio Wert en 2013, “a propuesta del patronato”, “entre personas físicas o representantes de las instituciones públicas o privadas, que realicen contribuciones de cualquier naturaleza al Museo o al cumplimiento de sus fines, incluidas las donaciones o aportaciones económicas, en los términos y cuantía que establezcan los acuerdos sobre aportaciones de terceros, aprobados por el Real Patronato del Museo”. De esta redacción se deduce que el patronato fija “términos y cuantía” para la incorporación al mismo de grandes empresarios. Esos criterios no están publicados, pero se puede entender de la página de patrocinio en la web del museo que la aportación mínima para sentarse en el patronato es 2,5 millones de euros, que da derecho a la condición de “benefactor”. Y no es exactamente así. Para empezar es, en el mejor de los casos, un importe no anual sino acumulado en cuatro años. Ya verán luego que el impacto en las cuentas del museo de estos acuerdos de mecenazgo es mucho menor de lo que cabría suponer. Y, además, ¿son benefactores todos los que tienen silla? Verán también que algunos son “protectores”, y en uno de los casos, solo “colaborador”.

Los directivos del IBEX entraron en el patronato con Wert, en enero de 2012, tras la modificación del Estatuto del museo, con este fin, a finales de 2011. Eran entonces seis: César Alierta (Telefónica), José Manuel Entrecanales (Acciona), Isidro Fainé (Caixabank), Jean-Laurent Granier (AXA), Francisco González (BBVA) y José Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola). Siguen siendo los mismos hoy, a excepción de Granier, sustituido por Olga Sánchez como nueva CEO de la misma compañía, y Francisco González, que dejó la silla vacía al cesar como presidente del banco y que no ha sido aún sustituido formalmente por Carlos Torres, su sucesor. La Fundación BBVA es benefactora del Prado desde 2003 y su colaboración toma forma de patrocinio de una gran exposición anual con 625.000 euros, como en el caso de AXA, pero desde 2018 (Lorenzo Lotto, aquí el acuerdo) no hemos visto su logo en ninguna. El convenio cuatrianual era de septiembre de 2015 (no publicado) y tendría que haberse renovado en otoño de 2019. No se formalizó. En 2020 iba a patrocinar la exposición sobre las «poesías» de Tiziano, Pasiones mitológicas, que ha tenido que posponerse por la COVID-19.

Este tipo de vocales, según el Estatuto, serán un máximo de diez. ¿No es lamentable que no haya en España otras cuatro grandes empresas dispuestas a cubrir la cuota? Si tenemos en cuenta lo que invierten en publicidad, en relaciones públicas y en retribuciones a consejeros… el importe que habrían de satisfacer anualmente al museo es para ellas una verdadera minucia.

Tomemos como referencia tan solo el gasto publicitario. En 2019, según Infoadex, estos fueron los mayores anunciantes (cifras en millones de euros):

Para estas compañías, unos pocos cientos de miles de euros al año no son nada, y tienen un elevado rendimiento mediático y social.

No es excusa, pero existe una condición que los mecenas imponen a este y otros museos y que dificulta la entrada de nuevos mecenas: la exclusividad en el área que cada uno apoya. Es decir, si el banco X patrocina las actividades educativas, ninguna otra empresa podrá unirse a ese empeño. E, incluso, se da que si hay una aseguradora entre los benefactores de un museo, otra aseguradora ya no encontrará atractivo sumarse a ellos. Y así no hay manera. Esa exclusividad (que pone la imagen de la empresa por delante de los intereses del museo) debería pagarse mucho más cara.

César Alierta (Telefónica)

César Alierta fue presidente de Telefónica hasta 2016. ¿Por qué sigue él en el patronato cuando hace ya cuatro años que no está a la cabeza de la empresa? En el Reina Sofía la silla la ocupa desde marzo de 2017 José María Álvarez-Pallete, su sucesor. Lo lógico sería que fuera relevado aquí también.

Telefónica firma desde 2004 convenios plurianuales con el museo para apoyar a su presencia en Internet y la atención a los visitantes. El último data de julio de 2016 (no publicado), y comprometía a la empresa a entregar 2,5 millones de euros en cuatro años, a razón de 625.000 € anuales. Pero ha sido modificado en dos ocasiones mediante sendas adendas. La primera es de noviembre de 2019 y recoge que una parte de esa cantidad (116.353,78 euros) se computaría “en especie”, haciéndose cargo Telefónica del mantenimiento y hosting del Proyecto Puerta Digital, que gestiona la venta de entradas y el control de accesos. Al emplear equipos y personal propio, se ahorran un dinero. Pero, en fin, se trata de un servicio que desde luego beneficia al museo.

El sábado pasado se publicó en el BOE una segunda adenda al convenio que, al prorrogarlo por cuatro años adicionales, rebaja a menos de la mitad la aportación anual de Telefónica al museo. El total de la aportación sigue siendo de 2,5 millones, pero se repartirá en ¡ocho años! y más de la mitad de la misma se hará en especie. Esto, en un contexto de apuros económicos para el Prado, ayuda poco a su sostenimiento. Como ven, la suma anual queda por debajo de los 300.000 euros. ¿Debe mantener la condición de “benefactor”?

César Alierta tiene 75 años y cobró de Telefónica, al jubilarse, una pensión de 54 millones de euros, a los que se suman 500.000 € anuales por “su compromiso de contribuir de forma especial” a las relaciones institucionales del grupo.

José Manuel Entrecanales (Acciona)

La familia Entrecanales ocupa el noveno lugar entre las más ricas de España y a José Manuel (vean aquí un perfil personal y empresarial) se le calcula una fortuna personal de 325 millones de euros. Aunque Acciona fue benefactora del museo desde 2007 no tiene desde hace ya tiempo convenio plurianual con el museo, limitándose a apoyar determinados proyectos expositivos que encajan en su estrategia de comunicación. El más reciente es el que firmó para entregar “en especie” el evento de clausura del bicentenario, el 21 de diciembre de 2019, con un valor máximo de 273.179,40 €. El proyecto (proyecciones en la fachada) sería realizado por Acciona Producciones y Diseño, una “compañía líder en la creación de proyectos culturales y de marca a escala mundial con un alto componente interactivo que inspiran, educan y entretienen”. El evento del Prado fue también una excelente acción promocional para ella.

Anteriormente, en 2017, Acciona patrocinó la patochada de Cai Guo-Qiang en el Prado, con una aportación de 200.000 €, y me temo que fue clave para la realización del evento pirotécnico y la exposición en el museo. En 2012 apoyó la exposición de obras del museo en Brisbane, Australia, “país en el que contamos –explicaba la empresa– con una arraigada presencia en los sectores de infraestructuras, energías renovables y gestión del agua”, pero la mayoría de sus patrocinios, ya antiguos, tuvieron como objetivo el arte contemporáneo: la performance de Miquel Barceló en el Casón (2007), la exposición de la serie «Lepanto» de Cy Twombly (2008) la dedicada a Francis Bacon (2009) o El Prado por Francesco Jodice (2011).

La cuestión es: ¿por qué sigue Entrecanales en el patronato, cuando su empresa no llega siquiera a la categoría de “protectora” y figura en la última memoria del museo como mera “colaboradora”?

El sueldo anual de José Manuel Entrecanales, que tiene 57 años, es de 4,4 millones de euros.

Isidro Fainé (Fundación “la Caixa”)

El primer convenio entre la fundación y el museo que se dio a conocer tiene fecha de 2009: a partir de 2010 se pondría en marcha un programa educativo, “El arte de educar”, que se extendería hasta 2013 y que estaría dotado con 720.000 € (180.000 € cada año). El acuerdo se renovó en dos ocasiones, la última de ellas en octubre de 2015, por cuatro años más. En el ínterin, la Fundación “la Caixa” se convirtió en benefactora del Prado en 2011, cuando dio inicio la otra línea de colaboración: el Prado organizaría con sus obras una exposición anual para los centros Caixaforum y otras salas de interés para Bancaixa. La última fue Arte y Mito. Los Dioses del Prado, que se inauguró en septiembre de 2019 en la Casa de Iberoamérica de Cádiz. El convenio establecía que la Fundación “la Caixa” asumiría todos los gastos, hasta un importe de 90.000 €, sin otra aportación dineraria al museo, quedando exonerada del “pago del precio por el préstamo de las obras integrantes de la exposición”.

En diciembre de 2019, la fundación renovó su condición de benefactora del Prado para cuatro años, así como su “alianza estratégica basada en la realización de proyectos conjuntos”, anunciando ya las primeras exposiciones y advirtiendo de que cada una de ellas sería objeto de un contrato particular. Además, se abría una nueva línea de colaboración en el marco de los programas “Prado Social” del museo y “Art for Change” de la fundación (sin cuantificar). Esta se comprometía a “realizar una aportación económica de 2.500.000 € en cuatro años, a razón de 625.000 €) por cada ejercicio, “cuyo objeto será el mecenazgo de los proyectos expositivos”. Es decir, lo que básicamente está haciendo la fundación bancaria es comprar exposiciones al Museo del Prado, al igual que las compra al Louvre y al British Museum.

Isidro Fainé tiene 77 años y su retribución anual, solo como presidente de la fundación, es de 2,3 millones de euros (dato de 2018).

José Ignacio Sánchez Galán (Fundación Iberdrola)

Como ya he comentado, cada mecenas del Prado se adjudica un ámbito y la Fundación Iberdrola eligió en 2010 el de la restauración. Entonces se fijó una aportación anual de 300.000 € que se mantenido hasta hoy. En junio de 2018 se firmó el convenio en vigor, por cuatro años y por ese importe, que le otorga condición de “protector”. La fundación complementa esta aportación a través de varias vías. La primera, relacionada con su ámbito de colaboración con el museo, es la dotación desde 2011 de dos becas de formación en el departamento de restauración (dotada cada una con 1.500 € al mes, durante diez meses: aquí la última convocatoria, ya con tres becas, duración ampliada a doces meses y un coste total de 55.800 €). Recientemente, en mayo, se estableció un nuevo convenio para sumar a estas una beca internacional, con una dotación anual de 19.500 €.

La segunda está relacionada con la actividad industrial de la empresa. En junio de 2013 el museo y la fundación suscribieron un convenio para el proyecto “Iluminando el Prado”, que sustituiría progresivamente las luces existentes para sustituirlas por los más modernos LED. En septiembre de 2019 un nuevo convenio se comprometió a pagar la adquisición de las luminarias que se vayan instalando, por valor máximo de 100.000 €; el pasado 9 de julio, se prorrogó hasta 2021. Es una importante ayuda pero no cubre todas las necesidades de renovación en la iluminación del museo, estimadas en el convenio de 2019 en algo más de un millón de euros. La tercera es casi anecdótica, aunque tiene mucho eco social (local). Se trata de la financiación de la exposición itinerante (de reproducciones) “El Prado en las calles”, con 180.000 € a repartir en dos años.

José Ignacio Sánchez Galán tiene 69 años y su sueldo anual es de 10,1 millones de euros.

Olga Sánchez (AXA)

AXA es, con la Fundación BBVA, la benefactora más generosa del Museo del Prado. Su aportación no es superior a la establecida en un inicio, 2,5 millones cada cuatro años, pero sus convenios (el más reciente es de marzo de este año) no tienen letra pequeña. El objeto de los mismos es el “apoyo del programa Grandes exposiciones del Museo del Prado”, lo que permite al museo, con la ayuda de esos 625.000 euros, organizar cada año al menos una exposición de elevado presupuesto.

Olga Sánchez tiene 51 años y sustituyó en septiembre de 2019 en el patronato, como nueva consejera delegada de AXA, a Jean-Paul Rignault (que se jubiló). Retribución no publicada.

Patronos de Honor

Les recuerdo simplemente quiénes son:

  • Helena Cambó de Guardans (desde 2012, Wert)
  • José María Castañé Ortega (vocal desde 2002, luego patrono de honor)
  • John Elliott (desde 2015, Wert)
  • Carlos Fitz-James Stuart, XIX Duque de Alba (desde 2016, Méndez de Vigo)
  • Philippe de Montebello (desde 2012, Wert)
  • María Várez Benegas (tras el fallecimiento de Várez Fisa en 2014)
  • Emilio Lledó (vocal desde ¡1988!, luego patrono de honor)

La comisión permanente

La comisión permanente, que decide buena parte de los asuntos que han de pasar por el patronato, debe estar compuesta, según el Estatuto, por el presidente (Javier Solana), el vicepresidente (Amelia Valcárcel), el director (Miguel Falomir) y “seis vocales más elegidos por el pleno”. Pero ahora mismo hay en ella solo tres vocales: Román Fernández-Baca, Andrea Gavela y María Dolores Jiménez Blanco. Esto es irregular e incumple lo que dictan tanto la Ley como el Estatuto. Fíjense que son los dos representantes del Ministerio de Educación y Cultura en el museo y en que la reducción en el número de vocales en la dirección les otorga mayor peso que el deseable.

Ausencias

¿Qué echamos en falta en el patronato del Museo del Prado? Podemos repetir casi todo lo dicho en cuanto al del Reina Sofía:

  • Mayor presencia de expertos y, en particular, de historiadores del arte de las épocas que recorre la colección del museo.
  • Artistas. Este es un museo de artistas muertos pero en otros momentos los hubo vivos no solo en el patronato, y muy recientemente, sino en la mismísima dirección del museo, hace ya tiempo.
  • Justificación y prueba del valor de cada uno de los patronos. Las sillas deben ser para quienes de verdad las merezcan. No puede haber políticos, de unos y otros partidos, entre los vocales designados. Ya tienen su lógica representación entre los vocales natos. Y los compromisos económicos hay que cumplirlos.
  • Transparencia. Los gobiernos y organizaciones que mejor entienden qué es un patronato y cómo debe funcionar publican sus actas y comunican toda decisión relevante.
  • Igualdad. El informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas advierte sobre una situación ilegal en el patronato. “En el artículo 7 de la LMNP se establece que para la elección de los vocales designados del Pleno del Real Patronato se tendrá en cuenta la presencia equilibrada de mujeres y hombres, y en el artículo 54 de la LOIEMH se regula el principio de presencia equilibrada de mujeres y hombres en la representación en órganos colegiados. A este respecto, a 31 de diciembre de 2018, de los veintidós vocales designados para el Pleno del Real Patronato, solo seis son mujeres y dieciséis son hombres (hoy siete mujeres y diecisiete hombres). Esta misma situación se produce con los nombramientos de Patronos o Patronas de Honor, ya que de los siete Patronos o Patronas sólo dos son mujeres. En el caso de la Comisión Permanente, de los nueve miembros que forman parte del órgano colegiado, dos son mujeres y siete son hombres” (sí eran seis vocales en 2018).