Museo del Prado. El debate sobre la sucesión

Miguel Zugaza ha sido un gran director del Museo del Prado. Durante 15 años, nadie previó que habría que sustituirle. Ahora ha anunciado que se va y no hay un procedimiento claro y satisfactorio para su sucesión. Examinamos el marco legal y el contexto museístico europeo para conocer las posibilidades, de acuerdo con los principios irrenunciables, en democracia, de transparencia e igualdad de oportunidades.

“No antes de Reyes ni después de San Valentín”. Es el arco temporal en el que, según anunció a mediados de diciembre José Pedro Pérez-Llorca, convocará una reunión del Patronato que preside para abordar el relevo de Miguel Zugaza en la dirección del Museo del Prado. En esa reunión puede suceder cualquier cosa: no es imposible que salga de ella el nombre del nuevo director aunque es más plausible que se tome simplemente una decisión sobre el procedimiento a seguir para elegirlo. No parece que haya mucha prisa; Zugaza ha prometido que permanecerá al frente del museo hasta que haya sucesor, y en el Museo de Bellas Artes de Bilbao –su destino inmediato- el actual director, Javier Viar (70 años), pospondrá su jubilación cuanto sea necesario, incluso hasta mediados de año, según mencionan diversos medios vascos. Hay tiempo para estudiar las alternativas y hacer las cosas bien. Es cuestión de voluntad política. ¿Cuáles son las opciones? Conozcamos el marco legal y algunos modelos de nuestro entorno europeo.

El Museo del Prado tiene su propia Ley reguladora, aprobada en 2003, y se rige por un Estatuto que data de 2004. Nótese: anteriores ambos a la firma del documento de buenas prácticas en enero de 2007, del que luego hablaré. El Real Decreto 433/2004, que contiene el Estatuto, no es nada claro en la descripción de la metodología para elegir director: “El Director del Museo Nacional del Prado es nombrado y separado por real decreto acordado en Consejo de Ministros a propuesta del Ministro de Educación, Cultura y Deporte, a iniciativa del Real Patronato en Pleno”. ¿A iniciativa? ¿Qué significa eso? Puede entenderse que el Patronato solo decide cuándo toca, por la razón que sea, despedir a un director y nombrar otro, o bien (estirando mucho la expresión) que ofrece al Ministro un nombre, o más de uno, para que formalice el relevo.

Pérez Llorca, Zugaza y Wert

No sabemos por ahora si habrá o no concurso pero sí parece que se confiará al Patronato la selección de candidato(s); un nombramiento directo desde el Ministerio sería hoy inaceptable. Pero ¿está libre de injerencias políticas? El Real Patronato del Museo del Prado el órgano de gobierno que debería garantizar la considerable autonomía que la Ley concede a la institución. En la actualidad lo integran ¡37 miembros!, lo que lo hace poco operativo. Su Presidente y su Vicepresidente, según establece el Estatuto, han de ser “elegidos por el Pleno para un mandato de cinco años de duración entre los vocales designados” (no los natos, que están allí en función de su cargo en Administraciones y organismos) los cuales son “personas de reconocida competencia en asuntos relacionados con el patrimonio histórico español o que se hayan distinguido por sus servicios a la cultura”, y particulares o representantes de instituciones/empresas, que realicen contribuciones al museo, incluidas las donaciones o aportaciones económicas. El actual Presidente del Patronato fue “elegido” en octubre de 2012, después de que el Ministro Wert hiciera publicar su nombramiento como vocal… un día antes. Méndez de Vigo es Presidente del museo (una especie de tutor) y, además se sientan en el Patronato Fernando Benzo (Secretario de Estado de Cultura), Luis Lafuente (Director General de Bellas Artes), Juan Antonio Martínez Menéndez (Director General del Patrimonio del Estado) y los Secretarios de Estado de Administraciones Públicas y de Presupuestos y Gastos. El peso gubernamental no es desdeñable y, sin embargo, con tanto patrono, el factor político puede no ser determinante.

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