El retrato áulico

Hace unos días se levantó una gran polvareda mediática a cuento del encargo de un retrato de José Bono para la Galería de Presidentes del Congreso. Se dijo en principio que el pintor Bernardo Torrens cobraría 96.000 euros por el cuadro pero fuentes del Congreso precisaron que serían 82.600 euros: 70.000 más el 18% de IVA. Pues que sepan que están pagando de más, porque el tipo de IVA aplicable a la venta directa de obras de arte –cuando factura directamente el artista- es del 8%. ¿Y han contabilizado la retención del IRPF? En cualquier caso, un dineral, aunque mucho menos de lo que costará el retrato que Francisco Álvarez-Cascos ha encargado a Antonio López para la galería de ministros de Fomento: 194.000 €.

Resurge, con estos casos, la polémica de los retratos oficiales. Se suele hablar del coste para los contribuyentes y del ego de los políticos pero casi nunca se habla del valor artístico de los cuadros o de la estética imperante en este tipo de obras. Aparte de la galería del Congreso y de la del Senado, son varios los ministerios que mantienen desde hace décadas galerías de titulares. No es una costumbre exclusiva de la Administración estatal: ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas la cultivan. Entre unos y otros, estamos invirtiendo cantidades muy importantes en colecciones que pueden tener un interés documental y de afirmación institucional pero que no constituyen ningún tesoro artístico. Pasa con el retrato lo mismo que con el arte eclesiástico: los mejores artistas se han desinteresado del género, que ha quedado en manos de un puñado de “pintores de corte” muy conservadores que se están haciendo de oro. ¿Por qué siempre los mismos? Hay, claro está, pintores figurativos con lenguajes más actuales que tienen la habilidad técnica necesaria para responder a esta demanda pero, o bien no parecen adecuados a los comitentes –que seguramente no quieren correr riesgos- o bien no se prestan a realizar tales servicios al poder. Las instituciones no parecen entender que, puesto que están manejando dinero de todos, deberían demostrar una gran responsabilidad y destinar esos fondos a enriquecer el patrimonio artístico público; lo que prima es el deseo de los retratados de verse favorecidos, elegantes y revestidos de “nobleza”. De hecho, son siempre ellos quienes eligen a su pintor. Se amparan en el apartado ‘d’ del artículo 154 de la Ley de Contratos del Sector Público, que dice que podrá hacerse un encargo directo cuando “por razones técnicas o artísticas o por motivos relacionados con la protección de derechos de exclusiva el contrato sólo pueda encomendarse a un empresario determinado”.

¿Quién podría tomar este tipo de decisiones? Muchas de las instituciones no tienen personas u órganos asesores en materia de arte contemporáneo –deberían- pero otras sí. El Estado, a falta de algo más apropiado, dispone de una Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico que tiene, entre sus funciones, la de analizar y emitir propuestas sobre “la adquisición de bienes culturales por parte del Estado que pasan a formar parte de la colección de museos, archivos y bibliotecas estatales”. Puesto que hablamos de colecciones públicas, esta Junta debería ser escuchada.

Si en verdad es necesario dar continuidad a estas galerías de retratos, sería preciso introducir una mayor flexibilidad en los medios empleados. Manuel Marín, antecesor de Bono, ha pedido a la fotógrafa Cristina García Rodero que realice su retrato y ha tenido que esperar a que Bono dejara el cargo para poder hacerlo, pues la anterior Mesa del Congreso se oponía frontalmente a tal ruptura de la tradición. Sumar al patrimonio del Congreso una obra de García Rodero es, sin duda, una buena idea, aunque no haya sobresalido ella precisamente en el retrato sino en el documento antropológico. El precio –26.000 €- es elevado, más de la cuenta, pero menos disparatado que el de los retratos al uso. Y no es Marín el primer efigiado que prefiere la fotografía: el año pasado Juan Ávila, ex-presidente de la Diputación Provincial de Cuenca, se hizo retratar por Ricky Dávila.

 

Como decía, hay algunos pintores que se están forrando. Pasó el reinado de Ricardo Macarrón y Álvaro Delgado. Ahora se estila un estilo más “sereno”, más acabado, que se cotiza al alza a pesar de la crisis. Si pensamos que muchos museos españoles apenas pueden hacer adquisiciones por falta de presupuesto, cada euro que va a estos relamidos retratos parece un delito. Aquí les dejo un somero e incompleto repaso de encargos oficiales de los últimos años para que puedan calibrar las dimensiones del fenómeno: tengan en cuenta que existen otras muchas galerías de retratos institucionales que hay que engrosar a cada relevo. Como verán, la estética dominante es un hiperrealismo que emula el retrato fotográfico pero algunos personajes se salen del tiesto y muestran sus predilecciones personales, la mayoría de las veces con resultados cuestionables. Doy el precio de las obras en los casos en los que se ha hecho público.

 

Autor desconocido
Retrato de Abel Matutes. 2000. Galería de retratos de Exteriores

Ginés Liébana
Ana Palacio. 2004. Galería de ministros de Exteriores

Daniel Quintero
Pedro Solbes. 2001. Galería de ministros de Hacienda
Adolfo Suárez. 2011. Galería de parlamentarios ilustres en el Congreso

Cristóbal Toral
Federico Trillo. 2004. Galería de presidentes del Congreso.

Bernando Torrens
Félix Pons. 1998. Galería de presidentes del Congreso

Pedro de Oriol
Esperanza Aguirre. 2009. Galería de presidentes del Senado

Juan Moreno Aguado
Mariano Rajoy. 2010. Galería de ministros de Educación

Manuel Blázquez
Jesús Caldera. 2011. Galería de ministros de Trabajo

Pilar del Castillo
Autorretrato. 2009. Galería de ministros de Educación

Jaime Lorente
Mercedes Cabrera. 2011. Galería de ministros de Educación

Juan Fernando López Aguilar
Autorretrato. 2011. Galería de ministros de Justicia

Manuel Pérez Ramos
Pendón. 2012. Galería de presidentes de la Diputación de Málaga

Luis Massoni
Antonio Asunción. 2010. Galería de presidentes de la Diputación de Valencia

Rocío Gella
Virgilio Zapatero. 2011. Galería de rectores de la Universidad de Alcalá
Mariano Fernández Bermejo. 2011. Galería de ministros de Justicia

Germán Aracil
Luis Díaz Alperi. 2011. Galería de alcaldes del Ayuntamiento de Alicante. 2.000 €

José Mosquera
Concepción Dancausa. 2011. Galería de presidentes de la Asamblea de Madrid

Hernán Cortés Moreno S. L.

Así figura en los contratos el mayor adjudicatario de retratos oficiales. Que en el Ministerio de Sanidad –no sé si en otros- se incluyen en el capítulo de “complementos de mobiliario”. Luisa Fernanda Rudi. 2007. Galería de presidentes del Congreso. Ignacio Berdugo. 2007. Galería de rectores de la Universidad de SalamancaJosé María Aznar. 2009. Presidentes del Gobierno. No se ha difundido ninguna imagen.
Cortés inmortalizó también, en 2005, a Felipe González.Elena Salgado. 2010. Galería de ministros de Sanidad. 45.000 €Obra Conmemorativa del XXX Aniversario de las Primeras Elecciones Democráticas celebradas el 15 de Junio de 1977 (34 retratos de pequeño formato). Senado. 417.000 €. En la imagen, Ramón Rubial. Miguel Florencio. 2011. Galería de rectores de la Universidad de Sevilla. 69.600 €Ángel Gabilondo. 2011. Galería de rectores de la Universidad AutónomaMagdalena Álvarez. Encargado. Galería de ministros de Fomento. 76.560 € Luis Navarrete. Encargado. Galería de presidentes de la Diputación de Sevilla: 81.200 €

Otro día haré un reportaje sobre los retratos de la Casa Real. Peor todavía.