¿Directores para siempre?

El Gobierno francés firmó hace una semana, a propuesta de Fleur Pellerin, ministra de Cultura y Comunicación, un decreto (Décret n° 2015-1331 du 22 octobre 2015) con “diversas disposiciones relativas a ciertos establecimientos públicos culturales” que tiene como finalidad principal limitar, a partir de ahora, la duración de los mandatos de dirección de los principales museos, teatros, organismos y escuelas estatales cuya gestión depende de ese ministerio. La motivación oficial que lo guía es la de “armonizar” la duración de los contratos de dirección que, en la mayoría de los casos, se hacían ya por tres o por cinco años, renovables en dos ocasiones y, quizá, el detonante ha sido el revuelo levantado por el despido este verano de Nicolas Bourriaud como director de la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts, que tenía un contrato indefinido. A la vez, el texto cambia las reglas de designación de algunos miembros de los consejos de administración de los establecimientos para obedecer la Ley de democratización del sector público, que limita su permanencia en la silla a cinco años. 

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