Arte político, ¿a quiénes se dirige?

Ayer abrió sus puertas Art Basel Miami Beach, una de las grandes citas anuales del mercado del arte internacional; en esta feria y sus satélites participan treinta galerías españolas. Según el último Art Market Report (TEFAF) las ventas globales de arte llegaron en 2014 a su máximo histórico, más de 51.000 millones de euros. Crece la fuerza del mercado, que determina ya en grandísima medida la producción, la circulación y la recepción de las artes visuales. ¿Será aún posible oponer una resistencia real al sistema económico en cuyo mismo núcleo palpita? ¿Desde qué posiciones? ¿Puede el arte político aspirar a socavarlo?
Las ferias se disfrazan de eventos culturales y pretenden analizar no sólo el propio mercado sino también, con cautela, su entorno ideológico; así, en Miami, se celebrará mañana una mesa redonda con el tema “Coleccionar como acto político” (recordemos que la feria SUMMA, en Madrid, incluyó una pequeña sección y programa sobre “Cómo coleccionar arte político”). Invitan a comisarios con prestigio intelectual, como Maxa Zoller, que diseñó el programa fílmico en la última edición de la feria en Basilea, aunque no escondan su escepticismo respecto a la inserción del activismo en el mercado; ella comentó en una entrevista: “Los lenguajes y deseos de una feria de arte no van en paralelo con los (…) de la crítica real. (Ésta) sucede en otro lugar. Puede ocurrir que obras muy críticas se presenten en una feria, pero su efecto estaría siempre comprometido, si no suavizado, por el contexto“.

Lea el artículo completo en El Cultural.